viernes, 4 de septiembre de 2015

LA EDUCACIÓN, HERRAMIENTA FUNDAMENTAL CONTRA LA DESIGUALDAD DE GÉNERO



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 4 de septiembre de 2015

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 5 de septiembre de 2015



Un nuevo verano negro para la violencia de género toca a su fin. Después le seguirá el otoño y, más tarde, el invierno. Así hasta el infinito. Y la siniestra lista de cadáveres irá aumentando en tanto en cuanto no se aborde este escalofriante fenómeno desde su raíz, que no es otra que la todavía vigente desigualdad entre hombres y mujeres en nuestra sociedad. Atendiendo a las cíclicas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), diríase que este problema tan sangrante no ocupa un lugar prioritario entre las preocupaciones de los españoles. Pero, aun así, el alarmante repunte estadístico ha movido a los responsables del Ministerio del Interior a aplicar a partir de ahora un nuevo protocolo de valoración del peligro de las víctimas de malos tratos, incrementando de 16 a 39 los indicadores iniciales de riesgo. Se trata de adaptarlo al ámbito de las amenazas en las redes sociales y, al mismo tiempo, de simplificar el uso policial de los correspondientes formularios asociados. Se incluirá asimismo en la aplicación de telefonía móvil Alertcops -ya existente- una pestaña concreta que permitirá conocer mediante geolocalización y en tiempo real dónde se está produciendo la agresión. 

Por desgracia, esta reciente toma de medidas gubernamentales no se pondrá en marcha en la presente legislatura y, aunque ayuda, no es ni mucho menos suficiente. De hecho, si estos dramas hubieran recibido por parte de los gobernantes el tratamiento que merecen, no se hubiera procedido a recortar gastos en la materia, lo que se ha traducido en la desaparición de más de la mitad de las oficinas de atención a las víctimas, en la reducción de horarios de atención al público, en la paralización de la creación de juzgados especializados y en la precariedad de infraestructuras de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado llamados a proteger a los afectados por esta epidemia social. 

Se impone una reflexión sobre el origen del mal, que no es otro que la falta de igualdad verdadera entre ambos sexos. Es esa descompensación tan arraigada en nuestros entornos la que es necesario extirpar desde la pedagogía de niños y adolescentes. De lo contrario, seguirá dando fruto y, unida a la perversa colaboración de determinadas plataformas publicitarias y medios de comunicación, provocará que cada año salgan de las aulas generaciones de jóvenes incapaces de distinguir el maltrato aunque lo tengan delante de su rostro y promociones de chavales que ven perfectamente normal el hecho de controlar a sus parejas en ese espeluznante universo virtual en el que están inmersos. Sólo hay una vía para hacerles entender que la vida no es eso y que las relaciones humanas han de basarse en el respeto mutuo y en el rechazo al modelo de superioridad de los unos sobre las otras: la educación escolar y familiar. 

Este cruel sinsentido no se solucionará únicamente incrementando los indicadores de riesgo, por más que sea una contribución y se valore la buena voluntad que le acompaña. Por el contrario, impartir en las aulas desde la más tierna infancia una asignatura con carácter obligatorio y para todos los niveles formativos sí puede resultar sumamente efectivo, porque los valores que se transmitan a un niño conformarán a buen seguro su comportamiento en la edad adulta. En este sentido, las propuestas de los expertos aluden a la formación del profesorado, a los contenidos curriculares, a la implicación del alumnado y a la colaboración parental. Pocas tragedias conllevan una responsabilidad tan colectiva como ésta y puesto que, lamentablemente, no podemos devolverles la vida a los difuntos, afanémonos en evitar que otros damnificados se vean abocados a un final tan inhumano, recurriendo para ello a la educación como la mejor opción para combatir la desigualdad de género y la violencia que de ella se deriva.

martes, 1 de septiembre de 2015

VOLVER A EMPEZAR





Con cada inicio de curso, con cada cambio de temporada, me asalta inevitablemente la misma reflexión en torno al paso del tiempo. Constato que la vida es una rueda que avanza sin parar de girar. Día tras día. Mes tras mes. Año tras año.

Sin embargo, confieso que esta realidad no me produce ningún rechazo y en todos mis cumpleaños me pregunto qué me deparará el destino durante las siguientes cincuenta y dos semanas. 

Unas veces me ha salpicado de tragedia. Otras, sin embargo, ha sido la comedia la que se ha impuesto. Exactamente igual que en mi adorado Séptimo Arte. 

En ocasiones ha zarandeado mi alma con dolorosas despedidas pero, en una suerte de justicia compensatoria, también me ha cubierto de afectos a través de bienvenidas maravillosas y de inesperados reencuentros.

Aunque no siempre ha sido generoso conmigo, me ha brindado los mejores mimbres para  trenzar mi personal cesto de esperanza y de fe en el futuro.

Y aquí sigo, entera y agradecida por poder disponer todavía de mis cinco sentidos. Consciente del privilegio que supone ver, oír, tocar, oler y gustar. Con la curiosidad intacta y con la capacidad de sorpresa aún vigente.

Mientras la calle ruge que son malos tiempos para la lírica -imposible olvidar a Golpes Bajos: “el azul del mar inunda mis ojos, el aroma de las flores me envuelve”-, mi innato optimismo pugna por abrirse paso entre las sombras. Espero triunfar en el intento porque todo lo que he vivido hasta la fecha ha educado mi mirada para descubrir el lado positivo de las cosas.

No se trata de una actitud inocente. Tampoco de una pose de cara a la galería. Es más bien un ejercicio de voluntarismo con argumentos, de firme convencimiento de que a ser feliz también se aprende. Y yo no quiero perderme ninguna clase de la asignatura más importante.

Seguir teniendo sueños por cumplir es un magnífico punto de partida para este septiembre recién estrenado y a mí, una Cáncer de libro, sueños nunca me han faltado.

Como el de compartir de nuevo mi voz a través de las ondas.

O como el de continuar escribiendo mis reflexiones. 

Vamos allá.




martes, 28 de julio de 2015

JORNADAS DE DERECHO MATRIMONIAL CANÓNICO



Artículo para la Revista del Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife






Recientemente se celebraron en la sede del Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife unas Jornadas de Derecho Matrimonial Canónico, organizadas en colaboración con el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias.

La inauguración corrió a cargo de la Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna, Doña Elvira Afonso Rodríguez,  a quien acompañaron el Director del ISTIC y Secretario-Canciller del Obispado de Tenerife, Don Víctor Manuel Álvarez Torres, y el ponente de las citadas jornadas, Don Carlos Morán Bustos.

Monseñor Morán nació en Madrid en 1969, aunque está muy vinculado a la ciudad de Cuenca, donde estudió hasta COU en el Seminario Menor de Santiago Apóstol, y posteriormente Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de San Julián. Ordenado sacerdote en 1993, cursó en la Universidad Pontificia de Roma la licenciatura en Derecho Canónico, obteniendo más tarde el título de Doctor con la máxima calificación. Su tesis versó sobre “El ius impugnandi matrimonium y la posibilidad del litisconsorcio activo de los cónyuges en el proceso declarativo de nulidad matrimonial”.  Ha ejercido como Juez Diocesano y Vicario Judicial de la diócesis de Cuenca. Es docente de las universidades de Navarra, Comillas y San Pablo CEU. En 2009 fue nombrado Decano del Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica de España. Asimismo, es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y capellán del colegio Mater Salvatoris de Madrid.

Los contenidos del curso -centrado en el proceso, los aspectos de la pericia psicológica y otras cuestiones particulares relativas al Derecho Matrimonial Canónico- se distribuyeron durante tres días en un ambiente de interés y participación por parte de los asistentes al mismo. Por orden de exposición, se trataron los siguientes puntos:

-La capacitación natural para el matrimonio o la estructura ontológica conyugal de la persona.
-Orientaciones del Magisterio Pontificio sobre la capacidad o incapacidad consensual y sobre la prueba pericial.
-Critología probatoria y valor de la prueba pericial.
-Condiciones de la realización de la prueba pericial.
-La prueba pericial a la luz del artículo 209 de la “Dignitas Connubii”: madurez psicológica y madurez canónica.
-Inmadurez afectiva y nulidad del matrimonio.
-Trastorno obsesivo-compulsivo y nulidad del matrimonio.
-Personalidad dependiente y nulidad del matrimonio.
-Narcisismo, histrionismo, donjuanismo y nulidad del matrimonio.
-Criterios de actuación de los miembros del Tribunal y los abogados en el desarrollo del proceso de nulidad.
-El Veto: implicaciones teóricas y prácticas.
-El derecho a la verdad y el proceso de nulidad: diligencia y celeridad en la tramitación de los procesos de nulidad.

Como punto de partida, conviene señalar que el Derecho Canónico es una ciencia jurídica que conforma una rama dentro del Derecho y cuya finalidad es estudiar y desarrollar la regulación jurídica de la Iglesia Católica, que está dotada desde sus inicios de una organización propia y de un ordenamiento específico. Este sistema es comúnmente conocido como Derecho Canónico, haciendo así alusión a una de sus principales fuentes normativas: los cánones o acuerdos conciliares. Cuenta con sus propios tribunales, abogados, jurisprudencia y códigos completamente articulados. Puede dividirse a su vez en distintas ramas, como la constitucional, fundamental, administrativa, penal, procesal, sacramental y matrimonial. En cuanto a esta última, destacar como una característica fundamental del matrimonio canónico que produce efectos civiles.
El ponente inició su exposición señalando la idea central de que el hombre es un ser capaz de amar  (base de la capacitación natural del matrimonio). Así, la indisolubilidad del vínculo es una exigencia del amor, siendo el consentimiento, no un acto de afecto, sino de voluntad que deriva en el pacto conyugal. Es pues la verdadera causa eficiente del matrimonio. Para su estudio han resultado importantísimas las aportaciones de la psicología, la psiquiatría y la antropología. En este sentido, las pericias de los profesionales son muy necesarias en los casos de limitaciones psíquicas de los cónyuges, ya que cualquier obstáculo en la relación no es motivo de nulidad, como no lo son la infelicidad matrimonial o el determinismo genético o social.
Al igual que sucede en otros órdenes jurídicos, la clave del proceso canónico reside en la instrucción y en la observancia de una serie de principios, como los de autorresponsabilidad, contradicción, veracidad, necesidad de prueba, libre apreciación y publicidad. En realidad, se asemeja más al proceso penal que al civil. La clave de la pericia se sustenta sobre los hechos, de tal manera que debe proceder de un método siempre inductivo y nunca deductivo. Y tal estudio atañe al momento de contraer el matrimonio, siendo ineludible distinguir entre las causas de exclusión –que remiten a la voluntad hábil- y las causas de incapacidad -que remiten a la voluntad inhábil-.
A lo largo de las sesiones se procedió a la exposición de diversas personalidades del ser humano:
-En el caso de los narcisistas, se caracterizan por la necesidad de admiración, siempre están pendientes de las apariencias y poseen una autoestima muy baja, que les incapacita para dar auténtico afecto.
-Los histriónicos son un subgénero de estos y resultan muy difíciles de tratar. Tienden a exagerar y a dramatizar las situaciones, son muy hirientes, necesitados de fascinar, en absoluto discretos, sugestionadores y centrados en la idea del amor platónico. Van de víctimas y recurren al chantaje emocional.
-En cuanto al donjuanismo, es más propio de los hombres, que se mueven por el afán de conquistar el mayor número posible de “piezas”. Son esencialmente infieles e incapaces de amar.
-Por lo que respecta a los afectados de trastorno obsesivo compulsivo, se trata de personas perfeccionistas y meticulosas, tendentes al pensamiento reiterativo y con un exagerado sentido de la responsabilidad. Reprochan a la otra persona sus fallos y errores y son inflexibles e intolerantes, más consigo mismos que con los demás.
-Por último, los paranoicos son individuos susceptibles, excesivos y celotípicos que llevan todo al terreno personal. Es un comportamiento que presenta más incidencia en las mujeres.
Volviendo al aspecto procesal de las nulidades matrimoniales, y al margen de ofrecer una información completa sobre las sucesivas etapas del proceso, se pusieron de manifiesto algunas cuestiones imprescindibles e inherentes al mismo, como la verdad como primer criterio de actuación –tanto del juez como de las partes, los letrados y el Defensor del Vínculo-, la búsqueda de la justicia, el respeto de la ley y la jurisprudencia, la exigencia de obrar según ciencia y conciencia, la necesidad de mantener y respetar la dignidad y la lealtad profesionales, la probidad moral y honestidad de vida como modelo a seguir, así como la independencia y la libertad personal, la diligencia y celeridad en la tramitación de las causas, el principio de información y reserva y la dimensión vocacional del quehacer jurídico de cuantos actúan en el proceso de nulidad.
Para finalizar, y centrándome en este último punto – el que alude a la vocación de los intervinientes en el proceso-, me gustaría señalar a título personal la importancia que reviste una nulidad matrimonial para los creyentes afectados por ella. Probablemente, como también ocurre con otras experiencias vitales tan vinculadas a la intimidad de las personas y al ámbito estrechamente ligado a sus afectos y a sus creencias, sólo pueda comprenderse en su dimensión más plena cuando se ha vivido en primera persona.

viernes, 24 de julio de 2015

ESE AROMA A TINTA RECIÉN IMPRESA





Como decía el entrañable Don Hilarión en la zarzuela “La Verbena de la Paloma”, hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad.

Esta realidad, por otra parte indiscutible, a algunos nostálgicos recalcitrantes como a mí nos cuesta digerirla convenientemente. Sin ir más lejos, como aficionada patológica a la lectura que soy,  para mí no existen más libros que los libros de papel. Sé que es un grave error instalarme en semejante postura tan inflexible pero, de momento, no estoy preparada psicológicamente para dar el salto al formato electrónico. Llegará, pero no tengo prisa.

Lo mismo que con la literatura me ocurre con el séptimo arte. Para mí no existen más películas que las exhibidas en pantalla grande. Lo sé. Es un error instalarme en semejante postura tan inflexible pero, de momento, no estoy preparada psicológicamente para prescindir de uno de mis mayores placeres. La magia de la sala oscura, con sus filas de asientos, con su moqueta en paredes y suelos, con esa atmósfera creada por unos espectadores ávidos de nuevas experiencias, no puede compararse con la proyección de un DVD encorsetada entre las cuatro paredes de una pequeña habitación. Tendrá otras ventajas, no digo yo que no, pero la fascinación de la imagen y el sonido a gran escala no tiene rival.

No me duelen prendas al reconocer que, aunque los escritos de épocas pasadas se han conservado -sea en grabados sobre piedras, sea en papiros, pergaminos o tablas de madera-, las nuevas tecnologías les han abierto un campo insospechado para su conservación y su difusión. Hasta los defensores más acérrimos de los libros tradicionales admitimos  las ventajas que ofrecen los e-books, entre ellas la capacidad de almacenamiento, la comodidad de su transporte e, iIncluso a la larga, el ahorro económico. Pero ¿dónde queda ese aroma a tinta recién impresa,  ese tacto de las hojas al pasar, esa sensación de acunar a un ser vivo entre los brazos? 

Todavía no quiero prescindir de ello. No puedo. Necesito subrayar las frases, marcar las páginas con los dibujos de mis hijos, colocar esos pétalos de rosas regaladas con vocación de eternidad. Aunque me tachen de antigua.


lunes, 20 de julio de 2015

"INSIDE OUT", LA MEJOR APUESTA CINEMATOGRÁFICA DE 2015





El Séptimo Arte mantiene una enorme deuda artística con las mentes privilegiadas que desarrollan los proyectos de la productora PIXAR. De esta factoría de realización de largometrajes, con apenas dos décadas de vida, han nacido innumerables joyas que, no sólo han revitalizado el género de animación en particular, sino el cine en su conjunto. Títulos como “Toy Story”, “Buscando a Nemo”, “Monstruos S.A.”, “Los increíbles”, “Up” o “Ratatouille” han marcado un antes y un después dentro de este particular universo cinematográfico. 

Dichas cintas son un alarde de diversión, emoción, inteligencia y originalidad, virtudes que escasean por desgracia en el actual mundo del celuloide. Se trata de obras que convencen al público en su conjunto, sean niños, jóvenes, adultos, críticos, académicos o profesionales del sector. Son capaces de acaparar simultáneamente los primeros puestos de la recaudación y los galardones más prestigiosos de la industria. Aspiran a la excelencia y, la mayor parte de las veces, la alcanzan. Por ello, cada una de sus nuevas aventuras es un acontecimiento en sí mismo. 

Ahora se estrena “Del revés” ("Inside Out"), una muestra de creatividad y valentía que en nada se parece a lo presentado hasta la fecha por sus creadores. Ya sólo por esa virtud de ir contra corriente y apostar por ideas novedosas -con el riesgo que ello comporta-, merecen el reconocimiento más unánime. En esta ocasión conservan en gran medida sus características señas de identidad, aunque los dibujos actuales poseen un marcado acento surrealista que quizá coja por sorpresa a los espectadores más convencionales. Por medio de una serie de imágenes que parecen salidas de unos cerebros más jóvenes y modernos si cabe, la narración ofrece dos visiones distintas pero complementarias. Una sucede en el interior de los personajes y la otra en su exterior, reflejando estilos muy diferentes. 

Cuenta la historia de una niña que, en compañía de su familia, debe superar el obstáculo de mudarse de ciudad a la otra punta de los Estados Unidos. Su protagonista, Riley, será guiada por sus emociones: Alegría, Miedo, Ira, Asco y Tristeza. Cada una de ellas vive en el centro de control de su cabeza, desde donde la ayudarán y aconsejarán en su día a día. La joven tratará de adaptarse a su nueva existencia en San Francisco pero el caos se instalará en su cerebro. Aunque Alegría, su emoción principal y más importante, intentará mantener una actitud positiva, las demás chocarán a la hora de decidir cómo actuar en una nueva población, un nuevo hogar y una nueva escuela. 

Prodigiosa por su ambición de ir siempre un paso más allá, “Al revés” mantiene la comicidad y la ternura, aunque con un nuevo sentido visual que no se parece en absoluto a ningún título estrenado hasta la fecha. De trama compleja pero de presentación sencilla, nos ofrece un guión ingenioso, incluso denso, aderezado con un tipo de fantasía animada apta para públicos de cualquier edad. Transmite un aluvión de ingenio que, a buen seguro, requerirá de más de un visionado para poder captar en toda su magnitud. 

Como ya sucediera con otras apuestas revolucionarias y refrescantes –por ejemplo, “Pesadilla antes de Navidad”-, no queda otra opción que aplaudir con intensidad este trabajo, que cosechó una ovación cerrada en el último Festival de Cannes. Sin duda, constituye la mejor propuesta de la cartelera de verano, por no decir de la temporada. Sus realizadores son Pete Docter (responsable, a su vez, de “Monstruos S.A.” y “Up”) y Ronaldo del Carmen, que da el salto a la dirección desde el departamento de animación de “Ratatouille”. Pese a ser poco conocidos por el gran público, se trata de cineastas muy profesionales que dominan las técnicas del entretenimiento y de la diversión. 

Una auténtico lujo.

Crítica publicada por Gerardo Pérez en su blog CINE EN PANTALLA GRANDE, donde tengo el placer de colaborar.