viernes, 2 de diciembre de 2016

DESHEREDAR O NO A LOS MALOS HIJOS



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 2 de diciembre de 2016





En verano de 2014 saltó a los medios de comunicación una noticia que, tanto por su novedad como por su relevancia de cara al futuro, me pareció susceptible de ser tratada en profundidad. Por primera vez, el Tribunal Supremo consideraba el maltrato psicológico como causa de desheredación, avalando de ese modo la decisión de un padre de privar de sus bienes a sus dos hijos, como consecuencia del abandono al que fue sometido por aquellos durante sus últimos siete años de vida. Aquel anciano decidió que su hermana, que le había acogido durante su enfermedad y le había cuidado hasta el fin de sus días, fuera su heredera. 

Simultáneamente, sus dos hijos (un varón y una mujer cuya desatención y maltrato de palabra y obra quedaron plenamente probados en sede judicial) hicieron acto de presencia tras la defunción de su padre, con la única pretensión de reclamar lo que consideraban suyo, a saber, los dos tercios del denominado “caudal relicto”. La batalla legal entre tía y sobrinos se alargó durante casi dos lustros y terminó con la derrota de los ingratos vástagos que, amén de no percibir ni un euro, tuvieron que hacer frente a las elevadas costas del procedimiento. 

Para tomar dicha decisión, el más alto órgano judicial español realizó por aquel entonces una interpretación extensiva de los artículos del Código Civil que regulan las causas de desheredación y equiparó el maltrato psicológico al llamado maltrato de obra. Para los magistrados firmantes, el comportamiento de los demandantes había ido en contra de la dignidad de las personas consagrada en la vigente Constitución. 

Pues bien, esta misma semana la Audiencia Provincial de Baleares ha confirmado el derecho de un padre a desheredar a su hijo por negarle su ayuda en los momentos finales de su vida y ante su precaria situación económica, no sólo en cuanto a la alimentación sino, realizando de nuevo una interpretación extensiva de la norma, a "todo lo indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica". El difunto fue diagnosticado de cáncer de pulmón, tuvo que dejar su empleo (se dedicaba a la reparación de relojes) y vivió a partir de entonces de los ingresos de su esposa y de la ayuda prestada por otros familiares y amigos. 

Además, por tener concertados varios préstamos hipotecarios y ser escasos sus recursos, necesitaba de dicha ayuda económica no sólo para subsistir sino también para hacer frente a las necesidades farmacológicas propias de su enfermedad. Pese a ello, los demás hijos del afectado aseguran que su otro hermano le negó cualquier tipo de ayuda. Ni siquiera atendía al teléfono cuando le llamaban. En su recurso, sin embargo, este alegaba que jamás se negó a servicio alguno y que, en todo caso, dicha causa de desheredación no está contemplada en el artículo 853.1 del Código Civil, en el que se establece textualmente "haber negado, sin motivo legítimo, los alimentos al padre o ascendiente que le deshereda". 

Frente a esta argumentación, los jueces han respondido tajantemente al hijo del fallecido, determinando que la negación de servicios sí tiene encaje en el precepto en cuestión. No obstante, como quiera que sigue sin constituir una prioridad para el legislador y tampoco es motivo de movilización popular, este no pasa de ser otro mero tema objeto de artículos y seminarios, muy alejado por tanto de la voluntad política. Pero no es menos cierto que, si bien porcentualmente resulta muy excepcional actuar en perjuicio de los hijos y la amenaza de excluirles de las últimas voluntades paternas no se lleva a la práctica a la ligera, tampoco parece procedente entender las herencias como regalos caídos del cielo. 

¿Acaso es justo que hereden obligatoriamente los descendientes, con independencia de su comportamiento? Porque si el espíritu inspirador de esas herencias es el de la solidaridad entre generaciones, digo yo que esa solidaridad habrá de ejercerse en ambas direcciones, y no sólo de ascendientes a descendientes. Cuestión de justicia.



martes, 29 de noviembre de 2016

TAN LEJOS, TAN CERCA





Casi todo el mundo piensa que el Patrón de Pamplona, la preciosa ciudad que me vio nacer, es San Fermín. Sin embargo, tan inmenso honor recae en San Saturnino, llamado San Cernin por los naturales de la capital de Navarra. De hecho, fue Saturnino -cuya festividad se celebra este 29 de noviembre- quien, en el siglo III, bautizó a los primeros cristianos pamploneses, entre quienes se encontraba un joven Fermín que, años después, se iba a convertir en el primer Obispo del territorio. 

Confío en que este martes, siguiendo una tradición inmemorial, la Perla del Norte vuelva a disfrutar de un intenso programa de celebraciones concebido para todos los gustos y edades, desde la Misa solemne en la Iglesia del mismo nombre y presidida por el Arzobispo de la Diócesis hasta la Procesión del festejado por algunas calles del Casco Viejo, pasando por el desfile de los populares Gigantes con los que -como también ocurre en los mundialmente famosos Sanfermines- tanto disfrutan los más pequeños de la casa. Dando inicio a los actos, espero también que una engalanada Corporación Municipal parta de la sede del Ayuntamiento en compañía de la Banda de Música, que jalonará el trayecto con hermosas melodías. 

Yo, un año más desde mi Tenerife de adopción, viviré esta jornada con nostalgia, porque los recuerdos del “pocico” y de la veleta en forma de gallo que preside una de las imponentes torres parroquiales golpearán mi mente con sus nudillos. Y es que miente el bolero cuando afirma que la distancia es el olvido. Lo sé de buena tinta, porque el amor por mi tierra y por sus gentes inunda mi corazón hoy y siempre.







viernes, 25 de noviembre de 2016

ANTE EL I CONGRESO ATLÁNTICO TRICONTINENTAL DE MEDIACIÓN



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 25 de noviembre de 2016

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 24 de noviembre de 2016





Durante los próximos días 23 a 26 de noviembre tendrá lugar en el Aulario de Guajara y en la Facultad de Economía, Empresa y Turismo de la Universidad de La Laguna el I Congreso Atlántico Tricontinental de Mediación, bajo el lema “Innovando, creciendo, construyendo convivencia”. Nace con la vocación de ser una referencia académica, científica, multidisciplinar, profesional, de exposición y de debate en materia de gestión de conflictos y de mediación, y tiene como fin último contribuir a la promoción de la Cultura de la Paz, dando a conocer las experiencias que, en el contexto internacional -especialmente en Europa, África y América-, se están llevando a cabo en torno a la práctica y difusión de la figura de la Mediación, habida cuenta que las Islas Canarias, por su ubicación geográfica, constituyen un eje estratégico y un puente de unión tricontinental. 

Las Universidades públicas canarias (Universidad de La Laguna y Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), junto con GEMME (Grupo Europeo de Magistrados por la Mediación-Sección España) han tenido la iniciativa sinérgica de impulsar el relevante papel que el archipiélago canario debe asumir en el mapa de la Mediación, de los mediadores y mediadoras, y de todas las personas que promueven con entusiasmo la Cultura de la Paz y la convivencia democrática. Pero, para el éxito de esta iniciativa, se necesita también el apoyo decidido de profesionales, entidades e instituciones. Por ello, se ha sumado a este evento el Centro de Estudios Universitarios de la Mediación y la Convivencia (CUMECO), que acoge a más de 30 Universidades públicas y privadas. 

La Mediación se configura como una alternativa al proceso judicial o a la vía arbitral, pero no se circunscribe al entorno jurídico. Su esencia se halla en la autogestión del conflicto por las propias partes implicadas en el mismo y desarrolla procesos, no sólo orientados a la búsqueda de un acuerdo, sino también a la preservación de las relaciones personales y sociales. Se requiere su desarrollo en procesos educativos, comunitarios y sociales en los que se promuevan valores y actitudes destinados a resolver las controversias por procedimientos participativos y cooperativos. Suscita un creciente interés social, académico y profesional, y se está implementando en diversos contextos -jurídicos, familiares, penales, educativos, sociales y comunitarios-, además de en organizaciones y empresas. 

Así, su sentido profundamente interdisciplinar hace posible la intervención de ámbitos tales como la Abogacía, el Trabajo Social, la Psicología, la Sociología, la Educación y la Empresa, entre otros. Tal y como se deriva de su amplio y completo programa de actividades, el Congreso brindará a los asistentes la posibilidad de encontrar un espacio de encuentro en el que conocer el estado de la progresión social de la Mediación y ofrecerá también una oportunidad para los expertos en la materia, en relación a los avances y nuevas propuestas metodológicas y técnicas que, sin duda, contribuirán a mejorar y crecer en la labor mediadora y de gestión de conflictos. 

Sus principales objetivos están dirigidos a conocer las experiencias internacionales más destacadas en el campo de la Mediación, reflexionar sobre los criterios de calidad de los programas de formación -así como su adecuación a las demandas profesionales-, debatir sobre la situación de la Mediación en España, reflexionar sobre nuevas propuestas legislativas y sociales que permitan su promoción, informar sobre modelos, propuestas e innovaciones en los diferentes contextos, contemplar -desde la investigación- las nuevas aportaciones científicas y, finalmente, extraer conclusiones de las distintas actividades realizadas, con el fin de impulsar las iniciativas correspondientes. 

Cabe resaltar la participación en esta cita de varios ponentes de primerísima fila, entre ellos Dª Sara Cobb, prestigiosa representante de la Mediación a nivel mundial, de gran relevancia y con dilatada experiencia. No cabe ninguna duda de que apoyar esta práctica entre la ciudadanía y ofrecer formación e información de calidad a los profesionales que operan ya en el sector redundará en beneficio de toda la sociedad.

martes, 22 de noviembre de 2016

EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MÚSICA






SI HAY MÚSICA EN TU ALMA, SE ESCUCHARÁ EN TODO EL UNIVERSO (LAO TSÉ)


LA MÚSICA EXPRESA TODO AQUELLO QUE NO PUEDE DECIRSE CON PALABRAS Y QUE NO PUEDE QUEDAR EN EL SILENCIO (VÍCTOR HUGO)


LA MÚSICA ES UNA REVELACIÓN MAYOR QUE TODA LA SABIDURÍA Y LA FILOSOFÍA (LUDWIG VAN BEETHOVEN)


SIN MÚSICA LA VIDA SERÍA UN ERROR (FRIEDRICH NIETZSCHE)


LA MÚSICA DA ALMA AL UNIVERSO, ALAS A LA MENTE, VUELOS A LA IMAGINACIÓN, CONSUELO A LA TRISTEZA Y VIDA Y ALEGRÍA A TODAS LAS COSAS (PLATÓN)


MÚSICA, MELANCÓLICO ALIMENTO PARA LOS QUE VIVIMOS DE AMOR (JULIO CORTÁZAR)


LA MÚSICA ES EL CORAZÓN DE LA VIDA. POR ELLA HABLA EL AMOR. SIN ELLA NO HAY BIEN POSIBLE Y CON ELLA TODO ES HERMOSO (FRANZ LISZT)


DONDE HAY MÚSICA, NO PUEDE HABER COSA MALA (MIGUEL DE CERVANTES)


LA MÚSICA PUEDE CAMBIAR EL MUNDO PORQUE PUEDE CAMBIAR A LA GENTE (BONO)


LA MÚSICA ES EL VERDADERO LENGUAJE UNIVERSAL (CARL MARÍA VON WEBER)










viernes, 18 de noviembre de 2016

LA INGRATA DISYUNTIVA DE ESPIAR O NO A LOS HIJOS




Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 18 de noviembre de 2016






Pocas actividades me resultan tan desesperantes como la de tener que explicar lo obvio. En ese sentido, una de mis obviedades de referencia es aquella que alude a la responsabilidad que ejercemos los padres sobre nuestros hijos (como mínimo, hasta que estos alcancen la mayoría de edad de dieciocho años). Pues bien, me sorprende que una realidad tan cristalina acarree tales discrepancias. Tal vez sea esa la razón por la que, cada vez que el juez Emilio Calatayud hace públicas algunas de sus opiniones, me sienta tan reforzada en mis planteamientos educativos. 

Todavía recuerdo cómo ilustraba a los asistentes a sus conferencias sobre qué hacer para convertir a un hijo en delincuente (a saber, concederle todo lo que pida, ahorrarle cualquier educación espiritual, no regañarle nunca, realizar todas sus tareas domésticas o ponerse de su parte en los conflictos con los profesores). Decía su Señoría que hoy en día ser padre e hijo se ha vuelto más difícil, al decantarnos por complacer a los niños en lugar de disciplinarlos. 

Sirva esta breve aproximación para abordar el tan polémico tema de la conveniencia o no de espiar a nuestros hijos por su bien, ya que ha vuelto a ser el popular Juez de Menores de Granada quien ha puesto el dedo en la llaga y, de paso, ha dado de nuevo en el clavo. Con su habitual estilo directo y sin filtros, fruto a buen seguro de su demoledora experiencia profesional en el ámbito de la infancia problemática, defiende la idea de que los padres debemos violar la intimidad de nuestros hijos, tanto por su seguridad como por la nuestra (últimos responsables civiles de sus actos). 

Y, para reforzar su tesis, indica que el propio Tribunal Supremo, máximo órgano jurisdiccional de nuestro Estado de Derecho, ya ha antepuesto en una sentencia el interés superior del menor a su derecho a la intimidad en Internet. Porque si, por ejemplo, un niño está siendo víctima de acoso a través del móvil, sus progenitores tienen el deber de protegerle. Y, si para eso es preciso espiarle, habrá que hacerlo sin dudar. 

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado comparten igualmente la visión de Calatayud y en las numerosas charlas que imparten en colegios e institutos advierten a los alumnos de que han de permitir a los adultos revisar sus teléfonos, dado que se trata de una medida de prevención destinada a velar por su integridad. Asimismo, psicólogos de profesionalidad contrastada tampoco dudan a la hora de considerar que vigilar los dispositivos tecnológicos de los más pequeños no supone una violación de su intimidad, habida cuenta que los contenidos que manejan no suelen reservarlos a su esfera privada, sino que los elevan a la pública, perdiendo por el camino esa privacidad que reclaman. 

Además, y aunque son exigencias que apenas se respetan, existen unas edades mínimas para poder acceder a las redes sociales, lo cual choca frontalmente con la puesta a disposición de móviles a chiquillos que no alcanzan siquiera los diez años. Por no hablar del preocupante fenómeno de la adicción, uno de cuyos rasgos principales se traduce en que lo primero que hacen al despertarse y lo último que hacen al acostarse es utilizar el aparato en cuestión. Más de un padre se quedaría de piedra si supiera la hora de desconexión de sus hijos a la red. 

Naturalmente, tampoco faltan quienes consideran un despropósito este espionaje, convencidos de que no es la mejor táctica para generar un ambiente familiar saludable. Optan por otorgar un voto de confianza a los más jóvenes y eludir un permanente estado de recelo y aprensión. Sin duda es una apuesta muy respetable pero, en mi opinión, demasiado arriesgada dadas las circunstancias. Coincidiendo con Emilio Calatayud, hago mío el famoso lema “mejor prevenir que curar”, sobre todo si la seguridad de mis hijos está en juego.