viernes, 17 de febrero de 2017

SOBRE LA LEGITIMACIÓN SOCIAL DE LOS NUEVOS MODELOS FAMILIARES



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 17 de febrero de 2017




En pocos ámbitos como en el familiar se aprecia de un modo más patente el gran cambio experimentado en las últimas décadas. El modelo denominado tradicional, compuesto por el padre, la madre y los hijos, presenta a día de hoy una notable evolución que ha dado lugar a familias reconstituidas, ensambladas, monoparentales, homoparentales y, más recientemente, creadas a través de la maternidad subrogada. 

Este fenómeno, al alza en los últimos años, no implica que deje de ser el núcleo central de las relaciones afectivas. Significa tan sólo que ya no se asienta únicamente sobre lazos biológicos, sino también de otra índole. Se trata, pues, de un universo interpersonal sometido a múltiples influencias y que reclama una legitimación social y una regulación legislativa apropiada.

Ser conocedores de esta diversidad y de las problemáticas que genera supone un primer paso imprescindible para acelerar las necesarias reformas legislativas llamadas a rellenar esas lagunas existentes que operan en detrimento de los menores que forman parte de estos nuevos patrones sobrevenidos. En ese sentido, considero que es deber de los juristas ejercer su profesión en pro de la ciudadanía y vivir la justicia de un modo cercano, sobre todo cuando se trata de velar por el bienestar de los más pequeños de nuestra sociedad.

Abundando en la misma idea, las instituciones también han de responder con celeridad a estos imparables cambios sociales que nos afectan, ofreciendo respuestas tendentes a normalizar la diversidad en vez de crear grupos excluidos y, en consecuencia, vulnerables. Recientemente, la Delegada del Gobierno para la Violencia de Género, exponiendo el marco teórico sobre la concepción de la familia en la Constitución y en la jurisprudencia constitucional, ha descrito a la actual familia española como “pequeña, cambiante y diversa, cuya regulación posee un carácter ético, puesto que atiende a la protección de los más vulnerables, primando el interés comunitario sobre el personal, pero con un sentido personal frente a lo patrimonial. Es un orden jurídico que ha pasado de jerárquico a horizontal y que supone nuevos retos sobre otras problemáticas sociales, como la dependencia, la igualdad de la mujer, la discapacidad o la violencia sobre la infancia, y para lo que sería de gran ayuda que las estadísticas salieran a la luz, como ha ocurrido con la violencia de género”.   

El hecho cierto es que muchas personas acuden a los juzgados para solucionar diversos conflictos que, con la actual jurisprudencia, no son sencillos de resolver, aunque prevalece en todo caso el interés de los menores y la voluntad de mantenerles a salvo de las discrepancias. En mi opinión, una de las asignaturas pendientes más prioritaria es la de atribuir una posición adecuada a las nuevas parejas de los progenitores, así como a las figuras del padre y la madre no biológicos, en aras a abordar asuntos tan esenciales como el ejercicio de la autoridad parental, la delegación de funciones, la guarda en caso de enfermedad o el derecho de visitas, entre otras.

No obstante, esta regulación tan ineludible no requiere solamente de la intervención de profesionales del Derecho sino, en gran medida, de la participación y el buen criterio de otros especialistas que desarrollan su labor en campos relacionados con la infancia. Exigir una formación especializada en estas nuevas clases de vínculos y fomentar la figura de la Mediación Familiar para alcanzar soluciones más creativas, flexibles y tolerantes con las que convertir el entorno familiar en un universo enriquecedor y al margen del enquistamiento de roles, es una vía muy aconsejable para restablecer la cordialidad y la convivencia, así como la de incluir equipos de apoyo en las propias sedes judiciales. 

Asimismo resulta básico escuchar a todos los implicados en estos nuevos escenarios y, muy particularmente, a los propios niños, porque con sus testimonios pueden iluminar el camino hacia la mejor solución. Las familias cambian, pero los afectos deben permanecer.



martes, 14 de febrero de 2017

"MI ALMA TIENE PRISA"







Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante que el que viví hasta ahora.

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar  de su edad cronológica, no han crecido.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa sin muchos dulces en el paquete.

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír de sus errores.

Que no se envanezca con sus triunfos.

Que no se considere electa antes de hora.

Que no huya de sus responsabilidades.

Que defienda la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas.

Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí. Tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan.

Estoy seguro de que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

TENEMOS DOS VIDAS Y LA SEGUNDA COMIENZA CUANDO TE DAS CUENTA DE QUE SÓLO TIENES UNA. 


Poema “GOLOSINAS”

Mario de Andrade

viernes, 10 de febrero de 2017

YO DROGO, TÚ VIOLAS, ÉL GRABA



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 10 de febrero de 2017




En las sociedades supuestamente civilizadas que pueblan nuestro planeta, la violación sexual se considera un delito. Los motivos que impulsan a su comisión son tan dispares como los propios tipos de violador, pero en todos ellos subyace un trasfondo de violencia y superioridad machista, cuando no un más que probable complejo de inferioridad e incapacidad de aceptar una negativa. En nuestro país se cometen cerca de mil doscientas violaciones cada año, para las que en un treinta por ciento se recurre de uno u otro modo a las drogas. En un altísimo porcentaje de los casos, las víctimas optan por no denunciar los hechos y, aquí también, las razones son tan diversas como las circunstancias de las damnificadas. 

A veces es debido un miedo paralizante. Otras, a causa de una profunda vergüenza. A menudo, por temor a las represalias. Y, en no pocas ocasiones, por una total falta de ánimo para enfrentar un doloroso e incierto proceso judicial. De modo que prefieren guardar silencio e intentar borrar de la memoria (por supuesto, sin éxito) el drama vivido. Con todo, es injusto culpabilizarlas por no dar el paso de relatar la tragedia sufrida. Bastante tienen con arrastrar los gravísimos traumas físicos y psicológicos que les han quedado como herencia. El fenómeno en cuestión se torna, además, especialmente repugnante cuando se lleva a cabo en el ámbito doméstico, siendo sus propias parejas quienes fuerzan sistemáticamente a las mujeres como forma “alternativa” de consumar una relación íntima. 

Volviendo a la utilización de estupefacientes que anulan la voluntad, el Juzgado de lo Penal número 2 de Palma de Mallorca acaba de dictar una sentencia pionera en España por la que se condena a un hombre que admitió haber drogado a su ex compañera sentimental con la denominada droga de sumisión, más conocida como burundanga. Por incomprensible que resulte, el número de violaciones con ayuda de este narcótico están aumentando notablemente en los últimos tiempos. Se conoce también como escopolamina y está siendo administrada a jóvenes en pubs y discotecas, con el fin de abusar de ellas cuando abandonan los recintos de referencia. Por ser totalmente inodora, resulta sumamente sencillo camuflarla en cualquier comida o bebida, incluso en un pañuelo colocado en la nariz, dado que se absorbe muy rápidamente y su efecto es prácticamente inmediato. 

Efectos secundarios tales como la amnesia sobrevenida o una fuerte desorientación, compatibles con una excesiva ingesta alcohólica o de otras sustancias, son los más frecuentes y, como quiera que el organismo elimina dicho compuesto muy rápidamente, la tardía visita al hospital puede no ser efectiva de cara a una ulterior demostración probatoria. Asimismo, al no originarse una resistencia violenta, como consecuencia de la afectación de la conciencia, no siempre quedan lesiones palpables que puedan alegarse como indicio. El último caso conocido ha tenido lugar en Bilbao hace pocos días, pero ataques similares se han venido produciendo en otros pueblos y ciudades de la geografía nacional, coincidiendo a menudo con fiestas populares en las que, tristemente, el abuso del alcohol y las drogas parece requisito “sine qua non” para el disfrute de las masas. 

Se trata, pues, de un perverso escenario diseñado para la impunidad de sus actores principales, que se abonan a una siniestra operativa consistente en ir turnándose por riguroso orden de ignominia en cada uno de los pasos necesarios para perpetrar la salvajada. Se abre el telón y uno droga, otro viola y un tercero, graba la proeza. Y, si hay alguno más entre el público, aplaude y jalea las embestidas de las fieras. El probable destino de la filmación será algún grupo de WhatsApp o similar donde puedan alardear de hombría delante de sus colegas, ahora que las redes sociales se están transformando en auténticos vertederos de palabras y de obras. Mientras tanto, el ser humano al que han convertido en una piltrafa jamás volverá a ser el mismo. Y se cierra el telón.

lunes, 6 de febrero de 2017

"TRANSFORMACIÓN"




Mi querido y admirado “compañero de fatigas musicales”, Dámaso Ávila, vuelve a exhibir su inmenso talento para la fotografía en su última exposición que, bajo el título de ‘Transformación’, podrá ser visitada en la sala L del Centro de Arte La Recova de la capital tinerfeña hasta el próximo 5 de marzo. 

La muestra, que incluye casi medio centenar de retratos de personas con atuendos diferentes a los que visten habitualmente, fue inaugurada el pasado viernes y contó con la actuación del Coro Adulto de la Escuela de Música de Santa Cruz de Tenerife “Carmen Rosa Zamora”, del que el artista ha formado parte como tenor. Fue una experiencia sumamente grata para quienes integramos dicha formación coral acompañar a Dámaso con ocasión de este evento cultural tan señalado, interpretando cuatro temas de nuestro repertorio. 

Las imágenes, de calidad indudable y conmovedora belleza, muestran a sus protagonistas realizando alguna actividad tradicional, lúdica o religiosa, siendo su vestimenta el elemento fundamental de cada obra, puesto que gracias a ella logran esa transformación a la que alude el título de la muestra. Los Carnavales de Santa Cruz de Tenerife y de Tacoronte, las danzas de Las Vegas y Chimiche, la escenificación de la Pasión de Cristo en San Juan de la Rambla, el Día de las Tradiciones de Chirche (Guía de Isora), el festival ‘Mueca’ en Puerto de la Cruz o la Semana Santa de La Laguna son el trasfondo perfecto sobre el que el autor desarrolla su pasión por la “escritura con luz”, significado etimológico del término Fotografía, utilizando para ello distintas técnicas y diversos formatos. 

No en vano ha obtenido ya más de veinte premios en certámenes locales, regionales y nacionales, y sus obras embellecen actualmente algunas de las instituciones canarias. Asimismo, ha participado en numerosas exposiciones colectivas y, a título individual, en la Sala de Arte del Paraninfo de la Universidad de La Laguna (“Con otra mirada”, sobre arquitectura y elementos urbanos), en la también lagunera Casa de los Capitanes (“Europa inesperada”, realizada en trece países europeos y de la que ya di cuenta puntualmente en este mismo blog) y, nuevamente, en el Parlamento de Canarias. 



Todavía recuerdo sus palabras de 2013: “El fotógrafo no es siempre un notario de la realidad sino que, a través de sus imágenes, manifiesta un afán creador de emociones. Mis fotografías intentan expresar una forma muy particular de ver y convertir los momentos de mi existencia en instantes casi mágicos”. 

Mil gracias por crear cultura y, sobre todo, por compartirla, Dámaso.

Mi más sincera enhorabuena.