viernes, 20 de julio de 2018

CIUDADANOS DE PRIMERA, CIUDADANAS DE SEGUNDA




Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 20 de julio de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 21 de julio de 2018




Todos los seres humanos necesitamos que nos cuiden en diferentes momentos de nuestra vida. Pero existen dos etapas clave, la infancia y la vejez, en las que precisamos de ese apoyo especial para sobrevivir. Pues bien, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo recién salido del horno, las mujeres acumulamos a nuestro cargo el 76,2 % de las horas de este tipo de atención, más del triple que los varones. Se estima que para el año 2030 el número de personas que requerirán atención doméstica alcanzará los 2.300 millones, una circunstancia que agudizará todavía más si cabe este enésimo parámetro de desigualdad entre los géneros. 

A este ritmo, se calcula que habrán de pasar más de dos siglos para acabar con las diferencias entre ambos sexos en el ámbito de los cuidados. En consecuencia, si no se abordan de manera adecuada las actuales disfunciones de esta prestación, se generará una crisis insostenible del cuidado doméstico a escala global. Analizando las estadísticas sobre la dedicación a niños, ancianos y personas que presentan algún tipo de discapacidad, se observa que somos las mujeres quienes, prácticamente en exclusiva, nos encargamos de estas tareas. Fuentes del Instituto Nacional de Estadística confirman que el 95% de quienes carecen en España de un empleo remunerado como consecuencia de hacerse cargo de seres dependientes son mujeres, constituyendo el principal obstáculo para su incorporación al mercado laboral y, por ende, a su progreso profesional. 

Salvo contadas excepciones, la costumbre y la tradición han confinado a la mujer al espacio privado y han cedido el espacio público al varón. Así, se ha venido considerando lo más natural del mundo que nosotras asumamos el rol de cuidadoras sobre el discutible argumento de que estamos más preparadas desde el punto de vista biológico, cuando lo cierto es que únicamente la construcción social de los géneros -determinando la misión que unas y otros debemos llevar a cabo en cada momento de nuestras vidas- ha desembocado en una anomalía que, en pura justicia, no puede esperar doscientos años para ser corregida. 

Existe también otro ámbito de actuación para el que se invoca una argumentación tan falaz o más que la anterior, que es el relativo a la limpieza, para la que desde el principio de los tiempos también estamos, por lo visto, especialmente dotadas cuando, hasta donde yo sé, la técnica a aplicar es idéntica se trate de un coche o de un frigorífico, aunque en el primer caso ellos la asuman con fervor y en el segundo, por regla general, ni se la planteen. 

Tramo por tramo, cuando hablamos de la etapa infantil las mujeres sufrimos discriminación tanto por ser madres como por poder serlo, ya que las empresas nos consideran “menos disponibles” y nos penalizan por ello. La maternidad implica un coste social y emocional difícil de evaluar y repercute en todos los aspectos del día a día, alzándose como el problema de base al que nadie quiere hacer frente. Soluciones tales como la excedencia o la jornada reducida acarrean una merma de ingresos, imposibilitan la promoción futura y se traducen en brechas salariales por cuestión de género y en pensiones mínimas. La solución debe pasar inevitablemente por una adecuada conciliación familiar y laboral que incluya permisos de paternidad y guarderías y servicios públicos de calidad de 0 a 3 años, como ocurre en otros países que han solventado así sus bajos índices natalidad. 

Por lo que se refiere a la etapa senil, se adolece asimismo de suficientes residencias de mayores cuyo coste no resulte inasumible para millones de familias. Y, finalmente, el fenómeno se repite en cuanto a la atención a la dependencia, claramente deficiente por parte de todas las Administraciones y cuya responsabilidad vuelve a recaer mayoritariamente del lado de las mujeres. Urgen, pues, medidas inmediatas por parte de los distintos Gobiernos para neutralizar este brutal desequilibrio entre géneros que nos condena a las mujeres a ser ciudadanas de segunda de aquí a la eternidad.

martes, 17 de julio de 2018

"DE UNA MUJER ASÍ, JAMÁS SE REGRESA"





A punto de finalizar el Curso de Oratoria y Locución Audiovisual al que he tenido el privilegio de asistir a lo largo de los últimos diez meses, comparto una de las más hermosas lecturas que nuestro maestro, Manuel Herrador, escogió para enseñarnos a comunicar desde el corazón. Se trata del poema de la escritora dominicana Martha Rivera-Garrido titulado NO TE ENAMORES DE UNA MUJER QUE LEE.

No te enamores de una mujer que lee,
de una mujer que siente demasiado,
de una mujer que escribe…
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.
No te enamores de una mujer que piensa,
que sabe lo que sabe y además sabe volar,
una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor,
que sabe convertir en espíritu su carne
y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas),
o que se quede media hora contemplando una pintura
y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política
y que sea rebelde
y sienta un inmenso horror por las injusticias.
Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota
y no le guste para nada ver televisión.
Ni de una mujer que es bella
sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente.
No quieras enamorarte de una mujer así.
Porque cuando te enamoras de una mujer como esa,
se quede ella contigo o no,
te ame ella o no,
de ella, de una mujer así, jamás se regresa.

viernes, 13 de julio de 2018

EL GRAVE ERROR DE COMPRAR A LOS HIJOS CON REGALOS



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 13 de julio de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 14 de julio de 2018




Con cierta asiduidad suelen saltar a la palestra ejemplos muy mediáticos que atañen a personajes populares ilustrando una circunstancia más frecuente de lo que a simple vista pudiera parecer. No obstante, es innecesario recurrir a estos casos relacionados con gente famosa para avalar un fenómeno que los profesionales del Derecho contemplamos en nuestros despachos con cierta frecuencia. 

Afecta a personas que de la noche a la mañana se han encontrado con que sus ex parejas han conseguido comprar la voluntad de sus hijos adolescentes hasta el punto de hacerles abandonar al miembro a quien judicialmente se había atribuido la guarda y custodia. En otras palabras, la llegada a la adolescencia de los hijos de divorciados propicia en aquellos su deseo de solicitar el cambio de custodia, amparándose por regla general en las malas relaciones establecidas con el progenitor custodio. Como quiera que los jueces (muchas veces de forma injusta) la han venido concediendo mayoritariamente a las madres, la pretensión de los jóvenes se ha centrado en irse a vivir con algunos padres más proclives a satisfacer sus caprichos. 

A nadie se le escapa que el paso de la infancia a la juventud es una etapa muy conflictiva en lo tocante a la convivencia, habida cuenta que los chavales se resisten a determinadas normas e imposiciones. Adaptarse a unos horarios, limitarse a unos gastos, restringir el acceso a las redes sociales o prohibir determinadas conductas constituyen una fuente de conflictos en el seno familiar. Por ello, sería muy conveniente que, llegados a este punto, los adultos demostraran su condición de tales y evitaran estos métodos de manipulación que se traducen en victorias pírricas de dudosa conveniencia para el futuro de sus vástagos. 

En todo caso, y ya desde un punto de vista objetivo, para que prospere la modificación de la atribución de la guarda y custodia han de cumplirse ciertos requisitos, entre ellos la incapacidad acreditada del progenitor custodio o la demostración de que su conducta resulta perjudicial para el menor. Dentro de este apartado podemos incluir el padecimiento de enfermedades nerviosas o la necesidad de someterse a un tratamiento psiquiátrico. También puede esa falta de idoneidad sobrevenir por una concurrencia de circunstancias lesivas para los intereses y los derechos del niño. 

Pero, fundamentalmente, será necesario el cumplimiento de un tercer requisito: que la situación derivada no sea más perjudicial para el menor que la situación existente (Principio del “favor filii”). Dicho de otra manera, no se debe cambiar un escenario si hasta el momento ha dado buenos resultados. Asimismo, es requisito procesal, siempre que se estime necesario, oír a los menores que tengan suficiente juicio, ya sea de oficio o a petición del Ministerio Fiscal, de las partes, de los miembros del Equipo Técnico Judicial o del propio menor. En este sentido, la Ley de Enjuiciamiento Civil permite a los jueces, de forma excepcional, recabar el auxilio de especialistas para proceder a la exploración de su voluntad y su madurez psicológica. 

Por último, y abundando en el tema de referencia, ha de valorarse la racionalidad de las pretensiones de dichos menores, en el sentido de que no obedezcan a un mero capricho pasajero sino que respondan a una voluntad autónoma, firme y decidida que, aun así, no vincula al juzgador, quien no puede acordar una modificación de tanta trascendencia en base al mero deseo de los jóvenes, sin que concurran otras circunstancias objetivas. 

Desde estas líneas apelo a reconsiderar esa tentación tan rechazable de comprar la voluntad de los hijos con dinero y prebendas. Es un error que, a medio y largo plazo, constituye un veneno mortal para las relaciones paterno filiales. No se mide la felicidad de un hijo por los regalos que recibe y, si se acostumbra a este sistema de relación, puede convertirse a la larga en un individuo materialista, alejado de una adecuada escala de valores de la vida.

martes, 10 de julio de 2018

EL AMOR POR LAS PALABRAS




Hoy deseo agradecer de todo corazón a mi admirada Eva Castillo Reyes este texto que nos regala dentro de su columna semanal del Diario de Avisos. 

En él hace referencia al Club de Lectura TEIDE 2010, al que tengo la dicha de pertenecer junto a otras queridas compañeras de vida y de pasión por la literatura. 

Mi etapa en su presidencia está resultando sumamente grata y confío en que esa felicidad se extienda en el futuro. 

El poder de las palabras mueve el mundo y, lo que es más importante, es capaz de cambiarlo. Y yo me siento muy orgullosa de contribuir a ello en la mejor compañía posible: la de mujeres tan comprometidas y amorosas como las Teides y como tú, Eva. 

Besos de "las que no olvidamos".

viernes, 6 de julio de 2018

DRAMAS SIN FECHA DE CADUCIDAD



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 6 de julio de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 6 de julio de 2018

Artículo publicado en el Diario de Levante el 11 de julio de 2018

Artículo publicado en La Nueva España el 19 de julio de 2018



Una noche de hace ya algunos años, mientras trataba en vano de encontrar algún programa mínimamente interesante en la pequeña pantalla, me topé con la emisión de un reportaje acerca de una trama de compraventa de bebés que fueron arrebatados a sus familias durante el período comprendido entre los años cincuenta y noventa del pasado siglo. Los testimonios de aquel documental me impactaron profundamente, al punto de que su efecto ha permanecido en mi memoria. 

Poco tiempo después fueron las páginas de La Opinión de Tenerife las que informaron de la investigación por parte de la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de cuarenta y dos denuncias por presuntas desapariciones de niños en centros hospitalarios y de acogida de la capital tinerfeña que tuvieron lugar en décadas pasadas. Porque todo parece indicar que en España son miles y miles las personas que pueden estar viviendo una mentira sin saberlo, habida cuenta que la forma de actuar de las manos ejecutoras de estos delitos fue muy similar en todos los casos. 

Contactaban con matrimonios de edades bastante avanzadas que no podían tener hijos. En una reunión inicial, les indicaban la ciudad de recogida del bebé y el dinero necesario para su entrega. En la fecha convenida, acudían al lugar de destino y cerraban la operación. Finalmente, una matrona se desplazaba a la población de los compradores y falsificaba un certificado de alumbramiento con el que aquellos acudían al Registro Civil para inscribir a la criatura como propia. Estas horrendas prácticas tuvieron como escenario clínicas y hospitales de toda España durante un periodo de tiempo cercano a las cinco décadas. 

En la actualidad existen millares de denuncias interpuestas, de las que han prosperado tan solo unas pocas, ya que la mayoría o han sido archivadas o languidecen víctimas de la enorme dificultad de su investigación. Hasta la fecha, las reclamaciones ante los juzgados apenas han dado frutos, si bien el Ministerio de Justicia se comprometió a poner a disposición de los afectados diversos recursos adicionales, como por ejemplo el Banco de ADN. Por su parte, la Fiscalía General del Estado también emitió en su momento un informe instando a la unificación de criterios y a la búsqueda activa de pruebas, con el fin de dar un nuevo impulso a la vía judicial en lo relativo a esta materia tan delicada. 

Personalmente considero que es lo mínimo que podemos exigir como sociedad para preservar nuestra moral colectiva, máxime cuando las evidencias de que se ha cometido una escandalosa injusticia con tan ingente cifra de conciudadanos son tan patentes. Unos fenómenos tan estremecedores no pueden quedar impunes y es preciso que el Poder Judicial se encargue de tan sensible tarea con diligencia y celeridad, aunque es obvio que la responsabilidad directa recae sobre los numerosos intermediarios que se enriquecieron con estas imperdonables conductas, algunos de los cuales todavía siguen en activo. 

Seguramente pensaron que nadie iba a creer nunca a aquellas parturientas a las que tachaban de locas, pero no contaban con el hecho de que un drama vital de semejante intensidad no tiene fecha de caducidad. Por ello, asociaciones como SOS Bebés Robados sigue recomendando a las familias afectadas por posibles casos irregulares de adopción que denuncien y que se armen de paciencia, pues les asiste su derecho a saber la verdad y a no caer en el olvido. Sin ir más lejos, ahora mismo se está juzgando en la Audiencia Provincial de Madrid al doctor Eduardo Vela, para quien la Fiscalía pide once años de prisión por el robo de un bebé en el año 1969. Va a ser el primer caso de estas características que se enjuicie en España. 

Confío en que, aunque sea tarde, se pueda demostrar que estos delincuentes desaprensivos e inmorales destrozaron tantísimas existencias ajenas con la abyecta finalidad de lucrarse económicamente jugando a ser dioses. Y que paguen por ello.


martes, 3 de julio de 2018

UN 3 DE JULIO






Tal día como hoy, un 3 de julio, pisé por primera vez el Archipiélago Canario, siete islas extraordinarias que laten al unísono sobre un mismo mar, el inmenso Océano Atlántico. 

Por aquel entonces, los caprichos del destino decidieron trasladar aquí mi cuerpo y mi alma a sabiendas de que era el enclave idóneo para devolverme a la vida, para amar y ser amada, para traer al mundo a nuevos seres y para custodiar el recuerdo de mis padres. 

Siete tierras singulares, diferentes entre sí pero plenas de idéntico encanto, abrazadas por el mejor clima del mundo y habitadas por gentes de acentos dulces y espíritus forjados en la lejanía. 

A lo largo de estos más de cuatro lustros de adopción he podido conocer a fondo todas ellas, desde Tenerife a La Gomera, desde La Palma a El Hierro, desde Gran Canaria a Fuerteventura, desde Lanzarote a La Graciosa -tan pequeña, tan grande…-. 

Y en todas y cada una he sido feliz por distintos motivos: personales, profesionales, artísticos y culturales. Ojalá aquel destino caprichoso me siga brindando la oportunidad de devolverles lo que me regalan tan generosamente a diario. 

Para ellas va mi infinita gratitud. Entre isas y folías. Entre volcanes y playas. Entre papas y mojos. Entre palmeras y dragos. Y siempre, siempre, a la sombra del Teide.

viernes, 29 de junio de 2018

LA TELEBASURA SE CONSERVA EN PLENA FORMA



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 29 de junio de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 30 de junio de 2018





Ante la amenaza de una posible gira mediática de los recién excarcelados miembros de "La Manada", me reafirmo en que los sufridos televidentes patrios llevamos demasiados años padeciendo un estilo de hacer televisión sustentado en un triángulo equilátero cuyos tres lados son el sexo, la violencia y la ordinariez. Los promotores de este tipo de programas recurren a la citada terna para congregar al mayor número posible de espectadores frente a la caja tonta porque (según ellos) encaja en el gusto mayoritario de la audiencia. 

El hecho cierto es que los magnates de las cadenas más poderosas se afanan en obtener rentabilidad económica, tanto del mal gusto como del sufrimiento ajeno, propiciando la exhibición de las intimidades de los afectados a menudo con el incomprensible consentimiento de estos, ya sea por hacer caja, ya sea por una mera ansia de notoriedad. Lo que subyace en el fondo de estas prácticas es un continuo desprecio por determinados derechos tan fundamentales como los del honor, la intimidad y la propia imagen, y todo ello en nombre de una mejorable libertad de expresión que no pasa de ser una puerta abierta al amarillismo más vomitivo y a la incultura al por mayor. 

El problema resulta aún más sangrante cuando son las televisiones públicas las encargadas de suministrar estas bazofias, habida cuenta que están obligadas legal y moralmente a mejorar el nivel informativo y cultural de los ciudadanos con cuyos impuestos se financian. Pero todo vale para hacer efectiva la teoría del “pan y circo” que neutralice los dramas asociados a la crisis económica y a la corrupción política, desde retransmitir en directo los avances de la investigación de un crimen paternofilial hasta entrevistar a una estrella del porno en horario infantil o, en este caso, a los protagonistas de uno de los actos más abyectos de nuestra historia reciente. 

Por desgracia, la telebasura se conserva en plena forma. Hacer un barrido con el mando a distancia se ha convertido en un deporte de alto riesgo, con independencia del canal, el día y la hora elegidos. Salvo honrosas excepciones, la oferta de contenidos que agreden nuestra vista y nuestro oído oscila entre el vertedero y la cloaca. Por muchos años que pasen, continúan proliferando concursos deprimentes cuyos participantes son capaces de traicionar a familiares y amigos con tal de ganar el premio de mayor cuantía. 

Otras veces, se trata de realities bochornosos donde supuestos representantes de la juventud contemporánea (básicamente, una cuidada selección de escotadas minifalderas mascando chicle y de vigoréxicos sin estudios sembrados de tatuajes) pretenden emparejarse a base de citas en jacuzzis. Y, para que no decaiga la fiesta, se les suman con puntual recurrencia nuevas ediciones de otros exitosos engendros en los que una camarilla de famosos de tercera división se ven abocados a sobrevivir en condiciones adversas en alguna deshabitada isla tropical infestada de mosquitos y expuesta al diluvio universal mientras se dedican a insultarse y lanzarse a la cara sus miserias, ataviados con unos exiguos bañadores. 

Más rechazables resultan aún esos supuestos periodistas de relumbrón que, hastiados de no ganar la pasta que (de nuevo, según ellos) merece su elevada preparación intelectual, se han pasado al lado oscuro de la información confundiendo periodismo con espectáculo y pretendiendo en vano dotar a su penosa deriva profesional de un prestigio del que carece. 

Ya va siendo hora de que cada uno de los agentes implicados en estas propuestas tome conciencia de su cuota de responsabilidad, empezando por los Poderes Públicos y siguiendo por las cadenas, los programadores, los profesionales de los medios, los anunciantes y, por supuesto, los propios telespectadores. Es necesario rebelarse contra esa doble falacia de que nos ofrecen lo que queremos ver y de que el problema se resuelve cambiando de canal o apagando el televisor. Tengo la sensación de que cuando dispongamos de entretenimientos dignos y de informaciones contrastadas no nos asaltará la necesidad de cambio alguno.

lunes, 25 de junio de 2018

"CUMPLIR SIGNIFICA VIVIR"




El 25 de junio de 1964 era un jueves de luna llena en el que Pamplona abría sus murallas al estío y mis paisanos comenzaban la cuenta atrás para cantar, bailar y correr delante de los toros con el capote de San Fermín como testigo de excepción. Me enteré de aquel dato muchísimo tiempo después y de inmediato comprendí por qué el número 4 y el cuarto día de la semana habían sido mis favoritos desde siempre, y por qué desde siempre había sido tan lunática. Sin duda ya estaba marcada desde la cuna. “Jueves, buen día para las mujeres”, recuerdo oírle decir a mi madre, refranera militante, junto a otras muchas sentencias fascinantes que poblaban su discurso de sabiduría interior. 

Una mujer irrepetible mi madre, que nunca se ha ido de mi lado, ni viva ni muerta, porque los seres que recordamos no mueren jamás. De hecho, no transcurre un solo día de mi vida en el que no piense en ella, en el que no cierre los ojos y rememore su belleza sin igual, su innata elegancia y su inmensa capacidad de amar. En el que no aspire a reproducir en alguna medida su trayectoria vital. En el que me resigne a no dar la talla y a multiplicar los talentos de aquella parábola que escuchaba desde niña en imponentes catedrales y en diminutas ermitas. En el que no me afane en rentabilizar la ingente inversión de amor y esperanza que, junto a mi padre, depositaron en mi cuenta corriente virtual, jamás en números rojos. 

Un hombre de una pieza mi padre, que nunca se ha ido de mi lado, ni vivo ni muerto, porque los seres que recordamos no mueren jamás. De hecho, no transcurre un solo día de mi vida en el que no piense también en él, en el que no cierre los ojos y rememore su sonrisa franca, su mirada azul dentro del marco de unas sienes doradas y su disponibilidad infinita para ayudar al género humano sin reservas. En el que no aspire a que sus nietos conserven su figura en la mente como un faro perpetuo. En el que me resigne a no obedecer su máxima de que primero es la obligación y después la devoción. En el que no me afane en disfrutar del impagable privilegio de estar viva y reivindicar el lado bueno de las cosas. El 25 de junio de 2018, más de medio siglo después, el jueves se ha convertido en lunes, la luna en sol y Pamplona en Santa Cruz de Tenerife. 

Cincuenta y cuatro veranos de luces y sombras, de penas y alegrías, de amores y desamores, de ilusiones y decepciones. Porque así es la vida, así la acepto y así le doy gracias por lo que me ha dado y me sigue dando, como hizo Violeta Parra en sus versos. Y una vez más le pido el mismo deseo al soplar las velas: continuar recorriendo mi camino con quienes son esenciales para mí, Gerardo, Miguel y David, sin cuya existencia mi existencia no sería como es. Y con el cariño de los que tengo cerca y de los que me acompañan en la distancia que, diga lo que diga el bolero, no es el olvido. Ese ha sido, es y será siempre mi mejor regalo.

viernes, 22 de junio de 2018

PROXENETAS DE CUERPOS Y ALMAS



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 22 de junio de 2018




Con una mezcla de tristeza y repugnancia me entero de las conclusiones de un informe elaborado por un equipo de profesionales de la Universidad de La Laguna a instancias del Instituto Canario de Igualdad, según el cual la población canaria normaliza la prostitución y casi la mitad de ella entiende que el motivo que lleva a las mujeres a practicarla es “la búsqueda de placer”. El hecho de que los tres negocios más rentables a nivel internacional -el tráfico de armas, la prostitución y las drogas- sean ilegales o clandestinos ya habla pésimamente de una significativa porción de habitantes de este planeta. Ante una realidad tan dantesca, lo más cómodo es pensar que los ciudadanos particulares poco o nada podemos hacer para mejorar esta situación. Sin embargo, algunos huimos de la resignación y plantamos cara a esta gravísima problemática social, denunciando, concienciando y luchando por cambiar nuestro mundo. 

Una de estas personas idealistas es Mabel Lozano, quien ha venido desarrollando en los últimos años una sólida carrera como documentalista especializada en el ámbito de los Derechos Humanos y que ahora presenta su reciente libro “El proxeneta, la historia real sobre el negocio de la prostitución”. Desde que escribió y dirigió su primer título, “Voces contra la trata de mujeres”, ha seguido rodando nuevos trabajos con una clara y permanente finalidad divulgativa y educativa. Dicha labor se ha visto reconocida con importantes galardones, como el de Avanzadoras de Oxfam Intermon, el Premio del Festival de Cine de Málaga y la Cruz al Mérito de la Policía Nacional. De hecho, el citado documental viene siendo utilizado en España en la formación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. 

En 2015 presentó “Chicas nuevas 24 horas”, otro testimonio cinematográfico de indudable relevancia sobre el terrible fenómeno de la trata de niñas y mujeres. Es tal la magnitud de este drama que la Cámara de Diputados del Parlamento de Paraguay lo declaró de interés nacional y ya se proyecta en los colegios del citado país. De hecho, en la elaboración de su trascendental mensaje colaboraron diversas entidades, desde la Abogacía Española hasta la Oficina de la ONU para la Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres. Durante poco más de sesenta minutos, Lozano muestra -a veces con ironía, a veces con crudeza- la rentabilidad del negocio de un sexo basado en la vulneración de los derechos de la mujer y en el pisoteo de su dignidad. 

No se trata de una crónica moralista ni al servicio de proclamas religiosas. Tan solo plantea con honestidad una sangrante problemática a la que nadie parece querer enfrentarse ni atajar con contundencia, anclada permanentemente en una interesada ambigüedad jurídica y en unos laberintos éticos artificiales que conducen a un limbo en el que las víctimas yacen desamparadas. A través de demoledoras confesiones personales, tanto de las propias explotadas como de miembros de asociaciones, policías, fiscales, periodistas y organizaciones no gubernamentales, la cineasta aborda este espinoso tema de un modo realista y sincero, lejos de la sorna y de la falta de rigor con los que suele ser expuesto habitualmente. 

No ofrece ni un mero plano que pueda calificarse de lascivo. Tampoco recurre al desnudo de los cuerpos. Por el contrario, se centra en otro desnudo mucho más flagrante: el de los derechos de niñas, adolescentes y jóvenes que mueven a compasión y provocan indignación ante el rostro más sórdido y macabro de la naturaleza humana. A la vista de los preocupantes resultados del informe solicitado por el ICI a la ULL sería conveniente que, siguiendo el ejemplo paraguayo, estos documentales se exhibieran también en nuestros centros educativos y fueran un instrumento de concienciación y mentalización destinado a erradicar una tragedia que nos denigra como especie. Agradezco profundamente, pues, a Mabel Lozano su permanente compromiso social y su enorme esfuerzo en pos de un objetivo tan loable como el de la recuperación de la dignidad de las mujeres.