lunes, 18 de junio de 2018

ENTREVISTA PARA EL PROGRAMA "DE PUERTAS ADENTRO"





El pasado mes de mayo compartí en este blog el enlace de audio de una entrevista que, sobre la terrible lacra de la Violencia de Género, me realizó la comprometida periodista Teresa Yusta para su programa de Radio Euskadi DE PUERTAS ADENTRO. Cuestiones técnicas ya resueltas impidieron a algunos interesados su escucha en aquel momento, así que hoy la comparto de nuevo con la esperanza de que mueva a reflexión. Se desarrolla durante los primeros diez minutos de emisión. GRACIAS SIEMPRE.


https://www.eitb.eus/es/radio/radio-euskadi/programas/de-puertas-adentro/detalle/5575873/como-formase-valores-igualitarios/



viernes, 15 de junio de 2018

LOS "ABUELOS ESCLAVOS" CONSERVAN SUS CADENAS


Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 15 de junio de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 16 de junio de 2018





En un reportaje emitido recientemente por una cadena privada de televisión se constata que el fenómeno de los denominados “abuelos esclavos”, lejos de reducirse, va a más, pese a que solo una de cada nueve personas mayores que cuida de sus nietos lo hace por decisión propia. Los demás se sienten obligados a hacerse cargo de ellos, de los que un veintidós por ciento lo hace durante más de siete horas al día. De todos los miembros que integran la unidad familiar contemplada en sentido amplio, los que constituyen este grupo de la Tercera Edad padecen con mayor intensidad las consecuencias del nuevo modelo de sociedad en la que vivimos. 

Desde la incorporación de la mujer al mercado laboral, el rol de los abuelos ha variado sustancialmente y no pocos se han transformado en cuidadores habituales de sus nietos, hasta el extremo de convertirse en auténticos padres sustitutos. Este fenómeno se manifiesta de modo preocupante desde el momento es que no se recurre a ellos de forma ocasional y voluntaria, sino permanente y obligatoria. En otras palabras, esa colaboración resulta imprescindible para que la economía de sus hijos no quiebre y, por lo tanto, su disponibilidad debe ser completa y, sobre todo, gratuita. A ello hay que añadir el lógico desgaste tanto físico como psicológico de los afectados que, obviamente, no juega a su favor. 

No cabe duda de que este contacto entre generaciones es sumamente positivo desde el punto de vista emocional, pero sería deseable que no degenerara en una especie de pseudoempleo, con el consiguiente estrés adicional asociado a su obligatoriedad. No es infrecuente encontrar hoy en día a personas de entre sesenta y cinco y setenta y cinco años completamente desbordadas por esta nueva ocupación. Obsesionadas por no defraudar las expectativas de sus propios hijos, semejante exceso de responsabilidad les supone un lastre que puede llegar a provocarles trastornos en la salud. Se trata de una patología que los psicólogos ya han bautizado como “síndrome del abuelo esclavo”. 

Una jornada tipo suele iniciarse a muy temprana hora llevando a los menores al colegio o a la guardería. A veces les recogen al mediodía y, después de darles la comida que previamente han cocinado, les devuelven nuevamente a los centros escolares hasta que finalizan las clases. Después, vigilan sus juegos en calles y plazas y no es raro verles fracasar en el intento de alcanzar a los pequeños cuando se arrancan a correr. A última hora de la tarde recalan en su domicilio para hacer la tarea, donde acuden al rescate unos padres habitualmente cansados que limitan su contacto paternofilial a la hora del baño y la cena. Así, hasta el ansiado fin de semana cuando, como ulterior signo de inmolación afectiva, se vuelven a hacer cargo de los niños alguna noche de viernes o sábado para que los padres de las criaturas puedan desconectar de la rutina merced a algunas variantes del ocio, que van desde la cena romántica al estreno cinematográfico, pasando por la cura de sueño.  

Meditar sobre esta compleja realidad debe constituir el punto de partida para la búsqueda de un equilibrio que beneficie a las tres generaciones, aunque es evidente que la máxima responsabilidad de que esta triple relación funcione correctamente recae sobre la segunda, les guste o no. El cuidado de los niños de forma organizada y saludable puede ser una motivación para quienes afrontan las últimas etapas de la vida, pero siempre y cuando no descuiden sus propias necesidades. 

Con una jubilación más que merecida tras décadas de trabajo, están en su perfecto derecho de gozar de tiempo libre, frecuentar amistades, practicar deportes o, sencillamente, no hacer nada. Resulta, pues, sumamente injusto que a esas edades siga recayendo sobre sus espaldas la misión de una nueva crianza infantil que, en honor a la verdad, no les corresponde ni por obligación ni por devoción.

martes, 12 de junio de 2018

MASAJES PARA EL ALMA





                                           
Hace algunos días tuve el inmenso placer de asistir en el Real Casino de Santa Cruz de Tenerife a la presentación del libro EL MASAJISTA DE ALMAS, cuyo autor es el pamplonés Josecho Vizcay, con quien comparto paisanaje y modo de entender la vida. 

Se trata de un compendio de 22 relatos que describen la lucha de sus protagonistas por alcanzar sus sueños y cómo la experiencia del proceso de coaching cambió sus vidas. Es una obra que habla sobre la existencia, los sentimientos, las personas, los miedos, el alma, la tristeza, los triunfos, las alegrías, el amor, las emociones, las creencias que nos limitan y los estados de ánimo. Un texto que versa sobre aprendizaje, lucha, cambio, mejora continua, ánimo y esfuerzo. Un trabajo lleno de luz y de optimismo. 

Directivos, empresarios, amas de casa, periodistas, funcionarios públicos, deportistas de élite, políticos, ancianos, jóvenes, estudiantes, profesores o ex drogadictos (en definitiva, HOMBRES y MUJERES con mayúsculas) protagonizan estas historias reales que nos arrastran página tras página. Dueños de experiencias, vivencias y testimonios, en ocasiones, muy duros, decidieron que tenían que hacer algo para salir de situaciones profesionales y/o personales que les generaban insatisfacción. 

El autor nos cuenta cómo han sido sus luchas, así como los resultados obtenidos. En sus propias palabras, “las ha escrito desde el corazón, porque solo desde el corazón de uno se puede llegar al corazón de los demás”. Las circunstancias que nos llevan a esos lugares se escapan a nuestro control. Sin embargo, permanecer o no en ellas es nuestra exclusiva responsabilidad y asumirla es el primer paso, con confianza en uno mismo y en los demás, con coraje y valentía frente a la adversidad, con reconocimiento y celebración por cada match point ganado. 

Josecho Vizcay es coach personal, ejecutivo y empresarial, especialista en Comunicación, Mediación y Asesoramiento a familias empresarias. Colabora con diversas firmas internacionales de consultoría en España, Portugal y Latinoamérica. Cuenta con una trayectoria de más de veinte años en puestos de Alta Dirección en Banca y empresas privadas. Conferenciante empático y cercano, considera la comunicación y la gestión de las emociones elementos clave en los estados de ánimo de los individuos y de las organizaciones empresariales. 

Desde aquí le expreso una vez más mi agradecimiento y admiración por esta hermosa aventura que nos regala y de la que nos hace partícipes. Mucha suerte, amigo.


viernes, 8 de junio de 2018

LEGALIDAD, LEGITIMIDAD, JUSTICIA Y ÉTICA


Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 8 de junio de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 8 de junio de 2018




Vivimos tiempos de decepción. Las bases sobre las que cualquier sociedad de altura tendría que sustentarse no pasan de ser, al menos en la nuestra, meras acepciones que adornan los diccionarios y las enciclopedias, pero cuya virtualidad es prácticamente nula. Algunos altos cargos y representantes políticos se conducen a menudo de una forma tan siniestra que el ciudadano de a pie pierde por completo la noción de lo que significan conceptos tan sagrados como legalidad, legitimidad, justicia y ética, y tiende a confundirlos. 

Guiada por un afán aclaratorio y utilizando un lenguaje coloquial, diré que se entiende por “Ley” cada una de las normas o preceptos de obligado cumplimiento que una autoridad establece para regular, obligar o prohibir una cosa, generalmente en consonancia con la justicia y la ética. En cuanto a la “Legalidad”, dícese de la cualidad de lo que es conforme a la ley o está contenido en ella, mientras que al hablar de “Legitimidad” se alude a la conformidad y adecuación a la ley o, también, a la facultad que avala al órgano que la dicta. 

Por otra parte, y como términos relacionados con los anteriormente citados, el concepto de “Justicia” define la virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o corresponde, reservándose a la “Equidad” la justicia del caso concreto. Inspiradoras e íntimamente relacionadas, entre otros, con el ámbito jurídico, se sitúan (o, al menos, deberían situarse) la “Moral”, que es la cualidad de las acciones humanas con respecto al bien y al mal, y la “Ética”, entendida como la disciplina filosófica que estudia precisamente ese bien y ese mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano, o también como el conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran dichas conductas. 

De modo que, cuando nos asomamos a la actualidad y asistimos a la relación infinita de despropósitos e indignidades -cuando no, delitos- con los que nos mortifican ciertos sujetos privilegiados, es fácil concluir que el papel lo aguanta todo. El drama surge cuando teoría y práctica se enfrentan irremisiblemente y esa coletilla que adorna la definición de “Ley” (“generalmente en consonancia con la justicia y la ética”) no pasa de ser una quimera, un brindis al sol, un ramillete de buenas intenciones. 

Es justamente entonces cuando a los ciudadanos de a pie, los que respetamos el ordenamiento jurídico, los que pagamos religiosamente los impuestos, los que cumplimos las sentencias judiciales y los que no tenemos tarjetas opacas o sobres por debajo de la mesa con los que irnos de clubes de alterne ni de restaurantes de cinco tenedores, no nos consuela conocer las diferencias entre lo "legal", lo "legítimo" y lo "lícito" porque nos sirve más bien de poco. Y es que, visto lo visto, es tan perfectamente posible aprobar e imponer una ley ilegítima por poderes legales, aunque moralmente reprobables (véase el caso de las dictaduras genocidas y los regímenes totalitarios), como esgrimir ante los tribunales la literalidad de unas normas al servicio de un poder moralmente ilegítimo, situado por encima del bien común de los ciudadanos y carente de consenso social. 

Dicho de otra manera, puede que la legalidad aluda al contenido de la ley pero, cuando ésta se interpreta torticeramente, se convierte en éticamente ilícita y socialmente ilegítima. Tener que lidiar con esta realidad me sigue afectando profundamente. Me resulta desesperante constatar el abismo que, en muchas ocasiones, separa lo legal de lo moral y, por qué no decirlo, de lo decente. Así que, cada vez que escucho a quienes saquean nuestras arcas y a quienes se burlan de nuestro ordenamiento jurídico utilizar como argumento de defensa que sus actuaciones se enmarcan dentro de la legalidad, me pregunto hasta cuándo voy a poder convencer a mis hijos de que la honestidad y la ética han de acompañar permanentemente su proceder.


martes, 5 de junio de 2018

DESDE LA TRIBUNA DEL PARLAMENTO DE CANARIAS






En la tarde de ayer tuve el honor de llevar al Salón de Plenos del Parlamento de Canarias para su posible lectura el discurso que mi admirada Clara Campoamor dirigió a sus compañeros diputados en las Cortes el 1 de octubre de 1931. Esta actividad forma parte del Curso de Oratoria y Locución Audiovisual que comencé en el mes de septiembre y terminaré en julio. Las palabras de Campoamor son un faro para todas las mujeres que luchamos por la igualdad, la justicia y la paz. De sus sabias reflexiones extraeré un par de fragmentos muy reveladores, no sin antes agradecer de todo corazón a mi maestro Manuel Herrador, a Centauro Congresos y a mis queridos compañeros su entrega y cariño infinitos.

Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la Revolución Francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.

No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.



viernes, 1 de junio de 2018

LA DOLOROSA EXPERIENCIA DE DEMANDAR A UN HIJO


Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 1 de junio de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 2 de junio de 2018

Artículo publicado en el Diario de Levante el 15 de junio de 2018



La pasada semana, un juez del Estado de Nueva York ha dado la razón a unos padres que habían demandado a su hijo de treinta años, tras cinco advertencias de desalojo a las que hizo caso omiso. Michael, que así se llama este caradura de manual, había decidido optar por un estilo de vida alternativo, consistente en no dar palo al agua y vivir a costa de los infelices que le trajeron al mundo. No obstante, su historia no es especialmente original. Los jetas, por desgracia, abundan por doquier. 

De hecho, hace pocos años fue un compatriota el protagonista de un sainete similar. Un buen día, este aguerrido joven, tan sobrado de ínfulas como escaso de perspectivas, también decidió demandar a sus padres porque, aunque le mantenían a plena satisfacción e incluso le pagaban religiosamente la letra del coche, se negaban a darle más dinero para sus gastos, incapaces de seguir soportando los niveles de tensión y conflictividad a los que la carne de su carne les tenía sometidos. Fue el ambiente de hostilidad y el grado de “convivencia cero” del que hacía gala su hijo los que propiciaron la negativa familiar a entregarle los diezmos que exigía y, por ende, la gota que colmó el vaso del patán. 

Sin duda, la afrenta resultó excesiva para aquel arcángel que ya había cumplido el cuarto de siglo tocándose los pies a cuatro manos. De hecho, el vividor estaba por entonces matriculado en la Facultad de Derecho de Sevilla, aunque solo había conseguido aprobar tres asignaturas de la carrera. Desde luego, es obvio que no gozaba de un expediente académico muy competitivo pero, a falta de inquietudes intelectuales, tampoco volcaba sus afanes en el ámbito doméstico. Por el contrario, se esmeraba en encajar a la perfección en el perfil de ni-ni. El caso es que cuando el vago en cuestión decidió llevar a sus progenitores ante los tribunales con el fin de, además de seguir bajo su mismo techo, sablearles cuatrocientos euros al mes para costearse los caprichos, no podía sospechar que sus Señorías le tenían reservados otros planes. 

Durante la celebración de la vista, y gracias a la declaración de uno de sus hermanos, quedaron acreditados los insultos y los malos tratos en el seno de la unidad familiar. El padre -empleado de una empresa de recogida de basuras- y la madre -camarera de hotel- manifestaron su desesperación ante semejante situación y expresaron el deseo de que el muchacho abandonase su domicilio, si bien se mostraron dispuestos a abonarle una pensión temporal de doscientos euros mensuales durante dos años para no provocarle una situación de repentina inasistencia (estoy convencida de que más de uno habrá alcanzado la santidad con menos méritos que tan abnegada pareja, sobre todo porque la aportación sugerida fue, a la postre, concedida por el juez). 

Aquella sentencia del Juzgado de Familia número 5 de Málaga desestimó las pretensiones del demandante y le recriminó su mala conducta, origen de una convivencia insostenible que ningún progenitor está obligado ni legal ni moralmente a soportar. El magistrado declaró igualmente el cese de la obligación paterna de alimentos y comunicó al holgazán que disponía de un plazo de treinta días para recoger todos sus efectos personales, largarse de casa y empezar a buscarse la vida. 

El hecho cierto es que nuestro ordenamiento jurídico no contempla la figura del divorcio de los padres respecto de sus hijos. Se es padre y madre para toda la vida. Pero lo que sí puede darse es un símil de separación cuando ese hijo no acepta unas normas básicas y, amparándose en el Código Civil, abusa de su condición filial. Así que recomiendo a todos aquellos individuos tentados de vivir del cuento que empleen parte de su envidiable tiempo libre en la lectura de esta resolución judicial. Les garantizo que, como aviso para navegantes, no tiene desperdicio.

martes, 29 de mayo de 2018

PRESENTACIÓN OFICIAL DE "CHARTER 100 TENERIFE"




El pasado jueves 24 de mayo tuvo lugar en las instalaciones de Cajasiete el acto de presentación de CHARTER 100 TENERIFE, una Asociación que reúne a "mujeres influyentes y con trayectorias consolidadas que, de forma altruista, comparten su experiencia y conocimientos para contribuir a la proyección profesional de otras mujeres". 

El acto se inició con la exposición de una serie de datos demoledores que reflejan la desigualdad en el ámbito profesional que las mujeres vienen sufriendo históricamente por el mero hecho de pertenecer a su género. Que en el seno de las 50 Universidades públicas de España las rectoras sean solamente 4, que únicamente un 4,9% de los puestos de Dirección General y un 20,7% de los de Gerencia sean ocupados por féminas, que solo el 21% de los artículos de opinión publicados en prensa estén escritos por mujeres o que la brecha salarial entre géneros roce en Canarias el 15% son apenas algunos indicadores del gravísimo fenómeno al que nos enfrentamos. 

Desde finales de 2017 CHARTER 100 TENERIFE se ha sumado a la trayectoria iniciada hace tres años por CHARTER 100 GRAN CANARIA y en breve se ampliará a nuevos Charter 100 en otras islas del archipiélago, lo que permitirá el desarrollo de acciones y líneas de trabajo con impacto regional. La Presidenta de CHARTER 100 TENERIFE, Nuria Hernández Pérez, destacó durante el acto que “apostamos por el desarrollo profesional, el emprendimiento y la consolidación de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad, para así lograr el empoderamiento y el liderazgo femenino desde la libertad, la diversidad, la participación activa y la interculturalidad.” 

Elaboración de estudios para la obtención de datos segregados por género, análisis y desarrollo de propuestas de mejora ante situaciones de desigualdad en el campo laboral y profesional para exponerlas a responsables y autoridades competentes, importantes alianzas y programas de colaboración con otras entidades, acciones inspiradoras en centros educativos dirigidas a la infancia y a la juventud, y divulgación y puesta en valor del papel de mujeres relevantes a lo largo de la Historia son algunas de las iniciativas en las que se ha centrado CHARTER 100 TENERIFE en sus primeros meses de vida. 

En la actualidad esta Asociación (de la que formo parte como responsable de su Comisión de Futuro) está compuesta por 32 mujeres que desarrollan sus líneas de actuación a través de distintas Comisiones de Trabajo. El objetivo más inmediato es alcanzar la cifra de 100 asociadas a lo largo del presente 2018 y consolidar los sistemas de gestión y los proyectos ya iniciados.

viernes, 25 de mayo de 2018

POR IMPERATIVO MORAL



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 25 de mayo de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 25 de mayo de 2018



Cuando se constituyó el Gobierno de España en 2011, tanto su Presidente, Mariano Rajoy, como sus trece ministros utilizaron la fórmula del juramento para tomar posesión de sus cargos. Por el contrario, todos y cada uno de los miembros de los anteriores Ejecutivos presididos por José Luis Rodríguez Zapatero optaron en idénticas ceremonias por prometer en vez de jurar. A continuación, los flamantes electos de las formaciones políticas nacionales también tuvieron que decidir la vía que les convertiría en Señorías durante los siguientes cuatro años y la sesión que tuvo lugar en el hemiciclo del Congreso se transformó en un espectáculo, como mínimo, chocante. 

Vaya por delante que los términos que se emplean para acatar la Constitución y obtener plenamente la condición de diputado son sencillísimos - "Sí, juro" o "Sí, prometo"- pero, no se sabe por qué extraño capricho del destino, algunos de los representantes del pueblo están dispuestos a dar la nota y no hay duda de que triunfan en sus pretensiones, como se puede apreciar siete años después. Los ya ex partidos mayoritarios, prietas las filas, suelen repetir modelo cuatrienio a cuatrienio, de tal manera que, salvo contadas excepciones, los populares juran y los socialistas prometen. Por aquel entonces, influenciados por la recuperación de la antigua coletilla del “imperativo legal” de la inolvidable Herri Batasuna, una veintena de electos de las formaciones minoritarias también introdujeron añadidos ante el Pleno para poner de manifiesto sus discrepancias con la Carta Magna, aunque sin dejar de cumplir con el requisito imprescindible para asumir la condición de parlamentario que, a día de hoy, aunque no lo parezca, continúa siendo el juramento o la promesa. 

Buceando en los diccionarios, se concluye que el juramento es una afirmación o una negación en las que, generalmente, se pone a Dios por testigo. Por eso, se suele realizar colocando la mano sobre la Biblia. En cuanto a la promesa, la Real Academia la define como un ofrecimiento solemne y sin fórmula religiosa de cumplir bien los deberes del cargo o función que va a ejercerse. Se trata, por tanto, de un compromiso eminentemente personal, que no se apoya en el testimonio de ninguna potencia, ni humana ni divina. Ambas posturas son, pues, sumamente defendibles, respetables y democráticas. Las que, en mi opinión, resultan rechazables son esas “propinas” utilizadas por algunos parlamentarios. 

Buena muestra de ello fue la opción de la antaño Izquierda Unida-ICV: "Por imperativo legal, sin renunciar a mis aspiraciones republicanas". Los miembros de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) se decidieron asimismo por una doble versión castellano-catalana aún más libre: "Por imperativo legal, para alcanzar nuestra propia Constitución, lo prometo". Los cargos recién estrenados de Amaiur, acogiéndose igualmente a ambas lenguas, castellano y euskera, se decantaron por el siguiente formato: "Por imperativo legal, acato la Constitución", la misma utilizada por los electos del Partido Nacionalista Vasco (PNV). Y, así, hasta completar dos decenas de partidarios de aquel, en palabras del portavoz comunista Gaspar Llamazares, “jolgorio de creatividad”. 

Sin duda es una forma de verlo pero yo, particularmente, tengo otra muy distinta, que coincide con la de quienes afirman que el Congreso se ha terminado por convertir (y por demasiados motivos) en un circo de tres pistas. Idéntica sensación me asalta ante el penoso espectáculo protagonizado en estos momentos por el relevo de Carles Puigdemont, Quim Torra. A mi modo de ver, si un político no quiere acatar esa misma Constitución que le permite ser nombrado cargo público y cobrar así un sustancioso sueldo a final de mes, que no se presente a unas elecciones. Me agotan quienes, desperdiciando unas energías que les serían muy necesarias para desempeñar sus tareas de gestión con responsabilidad, viven en un permanente y cansino estado de desobediencia de cara a la galería. Ya que no respetan la legalidad, al menos que cumplan con sus obligaciones. Aunque solo sea por imperativo moral.