martes, 13 de noviembre de 2018

"JÓVENES SOLIDARIOS QUE CONSTRUYEN HOGARES"




Sábado 17 de noviembre a las 20 horas 

Reserven ya esta fecha en sus agendas porque en el maravilloso Auditorio de Tenerife se producirá una mágica conjunción de música y solidaridad de la mano de la Orquesta Filarmónica Juvenil de Tenerife "Miguel Jaubert" y la Asociación Nuevo Futuro Tenerife. Allí estaremos.





viernes, 9 de noviembre de 2018

ES PRECISO RECUPERAR LOS VALORES PERDIDOS



Artículo publicado en La Opinón de Tenerife el 9 de noviembre de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 10 de noviembre de 2018




Los hombres y mujeres cuya edad actual supera los setenta años conforman una generación que padeció el peor de los escenarios posible. Primero trabajaron para sus padres y, posteriormente, lo hicieron para sus hijos. Personas como mis padres, que han sido un ejemplo vivo de honradez, generosidad, austeridad y previsión. Para ellos, el trabajo era una oportunidad de progresar y una puerta abierta a un mañana mejor. Se conformaban con comprar los bienes que entraban dentro de sus posibilidades y, salvo en casos de extrema necesidad, jamás pedían dinero prestado. Pagaban sus facturas puntualmente y siempre ahorraban una parte de sus ingresos por si las circunstancias eran poco propicias. 

Su ocio consistía en pasar los domingos en el campo, bañarse en el río más cercano y comer una tortilla de papas en compañía de la familia y los amigos. Fueron tan prudentes y sensatos que crearon la mayor parte de las empresas que sacaron a España de un oscuro pasado de penurias para lanzarla a un luminoso futuro de oportunidades. Pero cometieron el grave error de pretender que sus herederos -que actualmente nos situamos en la cuarentena y la cincuentena- no tuviéramos que trabajar tanto como ellos. Animados con la mejor voluntad, consintieron que sus proles arriesgaran más de lo debido, puesto que siempre podían echar mano de los ahorros que, fruto de sus renuncias, ellos habían conseguido reunir. 

Y en ese histórico momento se abrió la veda al gasto continuo, a la especulación y a la ingeniería financiera, cuya manifestación más conocida ha sido la tristemente famosa “cultura del pelotazo”. Hasta hace unos años, para demostrar que alguien era rico, lo procedente era endeudarse hasta las cejas. Y, así, se pasó sin solución de continuidad del vino de mesa al Cabernet Sauvignon y del bocadillo de chorizo a la nouvelle cuisine. Europa, irrumpió en nuestra patria en forma de subvenciones y la Banca se empleó a fondo en hacer nuestros sueños realidad. Y, si algún agorero osaba poner de relieve los fallos del sistema, se le tachaba automáticamente de aguafiestas, mientras la filosofía del “a vivir que son dos días” seguía su racha triunfal. 

Como era de esperar, aquel gigante con los pies de barro se vino abajo, aplastándonos a todos. Desde entonces se habla del fin de una era, de que nada volverá a ser como antes, de que nunca más tendremos casas en propiedad ni empleos fijos, de que la provisionalidad formará parte de nuestra existencia y, peor aún, de la de nuestros descendientes, que harán bueno ese aforismo que defiende que los pobres son los nietos de los ricos. Es difícil aventurar cuál será (si es que existe) la solución al inmenso problema que nos acucia pero quizá recuperar algunos principios y valores que se han quedado por el camino podría ser un primer paso. Nada se pierde por probar. 

Hace apenas unas décadas numerosos hogares se erigieron como modelo de esfuerzo y de cordura, y sus moradores no fueron menos felices que nosotros, haciendo buena esa teoría de que no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita. Por lo visto, la sencilla paella, la sandía fresca, el armario de segunda mano o la ropa cosida en casa no eran tan malas opciones. Pero a ver quién es el guapo que les explica este cuento a los chavales que necesitan tener un móvil de última generación o unas zapatillas de marca tanto como el aire que respiran. Más nos valdría dar las gracias a tantos hombres y mujeres que nos dejaron en herencia un país próspero y reproducir su ejemplo para que nuestros hijos -que ya se han convertido a estas alturas en unos esclavos endeudados y vislumbrando un panorama bastante sombrío-, no se limiten a heredar algunos relatos legendarios sobre la riqueza que sus antepasados fueron capaces de generar a base de ética y sacrificio.



martes, 6 de noviembre de 2018

"MUJER, COMUNICACIÓN Y CIUDADANÍA"






El próximo sábado 17 de noviembre tendrá lugar el evento MUJER, COMUNICACIÓN Y CIUDADANÍA para poner en valor otras miradas en la Comunicación y en la Organización y buscar claves para afianzar el empoderamiento ciudadano. 

Auspiciado por la Concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Arona, será un espacio para la reflexión sobre la mirada femenina en estos dos ámbitos tan esenciales desde el punto de vista social, y se desarrollará a través de ponencias, talleres y actividades diversas.

Tendré el honor de moderar una de las dos mesas de experiencias, formada por mujeres que tienen mucho que decir en los terrenos de la Comunicación y la Organización.

Gracias a Elena Pérez Jerónimo por haber vuelto a confiar en mí después de la maravillosa experiencia de las Jornadas Atlánticas LÁNZATE CON ENTUSIASMO de 2017.

Toda la información de los actos está recogida en el siguiente enlace:

viernes, 2 de noviembre de 2018

A FAVOR DE UNA ADECUADA PEDAGOGÍA DE LA MUERTE



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 2 de noviembre de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 3 de noviembre de 2018






Hace casi tres lustros sufrí en mis propias carnes una experiencia personal que habría de marcar mi futuro. Varias estancias hospitalarias precedieron a la muerte de mi madre y aquel período que ambas compartimos me sirvió para comprender que hay otros mundos en los que la enfermedad, la soledad y el dolor son compañeros inseparables. Mundos frecuentados por cuerpos enfermos que se sienten solos y desamparados. Mundos habitados por profesionales de la Medicina y la Enfermería, por voluntarios, por religiosos y por empleados de las áreas más diversas que, en la mayoría de los casos, son un modelo de entrega y solidaridad. Mundos en los que familiares y amigos están sometidos al yugo inexorable de los horarios de visita. Mundos temporal o definitivamente alejados de la felicidad, de la tranquilidad, de la cotidianeidad. 

Desde entonces, siempre me he preguntado por qué no nos educan para la muerte desde que somos niños. Si la única certeza con la que nace el ser humano es la de saber que más pronto o más tarde morirá, no sería tan descabellado que existiera un protocolo educativo que nos sirviera para afrontar de un modo positivo tan inevitable realidad. La larga etapa de aprendizaje que durante nuestra infancia tiene lugar en las aulas sería la más idónea para que nos informaran y nos formaran, junto al resto de materias tradicionales, sobre la comprensión y posterior aceptación de nuestra caducidad innata. Sin duda, nos ahorraríamos mucho sufrimiento y sería la mejor orientación para valorar nuestra vida en su justa medida y aprovecharla intensamente. 

No hay duda de que la muerte es una constante fuente de preocupación para el ser humano. Pocas son las personas que no tuercen el gesto cuando se aborda este tema y, en función de la postura que adoptan al respecto, las divido básicamente en dos grupos. El primero lo integrarían quienes dicen no temer el momento de su despedida terrenal. El segundo, los que se horrorizan ante la perspectiva del final de su existencia. En todo caso, unos y otros compartimos la misma sensación de vacío interior ante el fallecimiento de un ser querido. Exigimos respuestas. Necesitamos consuelo. Muchos tenemos fe. Otros, los más fieles defensores de la máxima “ojos que no ven, corazón que no siente”, abogan por la negación total. Nada de hospitales, nada de tanatorios, nada de cementerios, intentando con esa actitud protegerse en vano del dolor. Los menos acuden a gabinetes de videncia movidos por el ansia apremiante de contactar con sus muertos, de darles un último beso, de zanjar conversaciones interrumpidas bruscamente cuando se baja el telón. 

La suma de todas estas circunstancias me lleva a considerar que nuestra fragilidad ante el tránsito más desconocido por excelencia, seamos mujeres u hombres, jóvenes o mayores, creyentes o ateos, nos convierte en unos alumnos muy cualificados para recibir clases de esta trascendental asignatura pendiente. Personalmente, en estas festividades de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos recordaré a quienes me precedieron en el paso a la otra vida de idéntica forma a como lo hago a diario. En mi mente y en mi corazón siguen estando junto a mí. Siento su presencia y su aliento día a día. 

Guardo su ejemplo como el bien más preciado y trato de no defraudarles con mis actos allá donde estén. Y mientras sus nombres, que son mis nombres, luzcan sobre el negro y brillante mármol, seguiré acudiendo al camposanto a honrarles como se merecen y a mantener en perfectas condiciones su última morada terrenal. No sé dónde están sus almas, pero sí sé que lo que queda de sus cuerpos, que tantas veces besé y abracé, reposa bajo una tierra que, mientras no me fallen las fuerzas, exhibirá orgullosa, a salvo del barro y de las malas hierbas, los colores y los aromas de la naturaleza.


martes, 30 de octubre de 2018

LA MAGIA DEL MICRÓFONO







Iniciar mi semana hablando sobre la imperiosa necesidad de incorporar la Filosofía (y, por supuesto, la Ética) a nuestras vidas ha sido un auténtico regalo. 

Adjunto el enlace de audio del programa de RTVC "Buenos días, Canarias" de este lunes. El espacio LA LUPA comienza en el minuto 56 (día 29 de octubre). 


http://www.rtvc.es/canariasradio/multimedia/buenos-dias-canarias-2a-parte-7800.aspx#.W9dVKxRlK4c

viernes, 26 de octubre de 2018

POR QUÉ LA FILOSOFÍA ES ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLE


Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 26 de octubre de 2018

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 26 de octubre de 2018

Artículo publicado en Diario de Levante el 2 de noviembre de 2018

Artículo publicado en Diario de Mallorca el 6 de noviembre de 2018

Artículo publicado en Diario de Ibiza el 11 de noviembre de 2018





Como enamorada de las Humanidades en general y de la Filosofía en particular, siempre he alertado del error que entraña y de la desgracia que supone la pérdida de importancia que padecen en los planes de enseñanza de nuestro país. A menudo se tachan de conocimientos inútiles, cuando en realidad es todo lo contrario. Sin embargo, en estos momentos en los que el ejercicio de la Política está a años luz de la ejemplaridad y los ciudadanos se debaten entre la pasividad y la protesta callejera, la Literatura, el Arte y la Historia enriquecen la mente y no profundizar en su saber supone un empobrecimiento colectivo que no nos podemos permitir. 

La Filosofía, en concreto, es la puerta a la construcción de un pensamiento crítico, a la reflexión, a la argumentación y a la apertura mental. En definitiva, a la libertad. Por esa razón, porque no podía estar sepultada en las aulas, todos los partidos políticos se han puesto de acuerdo por fortuna para recuperar esta asignatura en las etapas de Educación Secundaria Obligatoria y de Bachillerato. 

Ya la Unesco había declarado mucho tiempo atrás la necesidad de su enseñanza y existen numerosos estudios que afirman que, gracias a ella, los alumnos obtienen rendimientos superiores en otras asignaturas como Lengua y Matemáticas. Además, ninguna otra materia les capacita para razonar y argumentar, les forma como personas con criterio para juzgar el bien y el mal y les orienta para distinguir lo justo de lo injusto. Puesto que todo estudiante está llamado a abrir su mente, qué mejor manera de hacerlo que a través de una vía que les permita formularse preguntas, discutir conceptos y ampliar los horizontes del pensamiento dentro de este mundo en el que vivimos, saturado de una inmediatez de la que es preciso distanciarse. 

No se trata sólo de su formación académica sino, fundamentalmente, de su educación como ciudadanos que han de saber detectar y neutralizar las posverdades que nos invaden y que tan grave riesgo suponen para las democracias. Conviene, pues, tratar a la Filosofía no como una mera asignatura, sino como un modo de enfrentarse al poder y a los abusos que éste conlleva. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, la Filosofía es hoy más necesaria que nunca para afrontar controvertidos debates que irrumpen con fuerza en ámbitos como la bioética, las redes sociales, la migración, la ecología y, por supuesto, el feminismo, para lo que otorga las herramientas imprescindibles. 

Así lo defendió la pasada semana el último Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, Michael J. Sandel, al afirmar que lo que le atrajo de ella fue la luz que arroja sobre nuestra vida cotidiana y al considerar que pertenece, no sólo al aula, sino a la plaza pública donde el conjunto de la ciudadanía delibera sobre el bien común. En el mismo sentido se había manifestado su colega Martha Nussbaum, galardonada también en Oviedo en 2012, al transmitir que “el ingrediente más importante para la salud de la democracia es una educación ciudadana impregnada de fuerte contenido humanístico y dirigida a inculcar a niños y adolescentes el pensamiento crítico de Sócrates, a fin de enseñarles a articular un discurso racional con el que debatir y defender sus ideas”. 

No cabe duda que fomentar el criterio en edades tempranas es una tarea complicada, pero la imperiosa necesidad de incluir la herramienta del pensamiento crítico dentro del horario escolar como el mejor sistema para aprender a argumentar las posturas que toda persona mantiene, tanto ideológica como afectivamente, está ahí y hay que cubrirla. Tal vez así podamos recuperar un ideal de ejemplaridad que hoy en día se ha perdido, y que es el que nos exhorta a cada uno de nosotros a dignificar nuestra propia existencia y a producir, mientras vivamos, un impacto positivo en nuestro círculo de influencia. Nada más. Nada menos.

miércoles, 24 de octubre de 2018

DÍA DE LAS NACIONES UNIDAS









Este miércoles, 24 de octubre, se celebra y conmemora el aniversario de la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas, ratificada en el año 1945 cuando en la Conferencia de San Francisco cincuenta y un Estados dieron su voto a favor de su constitución.

Su origen se remonta cuatro años atrás, cuando varios países tuvieron la idea de restablecer un sistema de seguridad colectivo más eficaz que el de la antigua Sociedad de Naciones. Representantes de Estados Unidos, la Unión Soviética, Gran Bretaña y China aprobaron un borrador y se reservaron el derecho de poner las bases de la nueva organización. Con la incorporación de Francia, se convirtieron en los miembros permanentes del futuro Consejo de Seguridad.


Propósitos

1. Mantener la paz y la seguridad internacionales.

2. Fomentar relaciones de amistad entre las naciones.

3. Realizar la cooperación internacional en la solución de conflictos internacionales de carácter económico, social, cultural y humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los Derechos Humanos y a las libertades fundamentales.

4. Servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones por alcanzar estos propósitos comunes.

Logros

A pesar de los grandes desafíos que le ha tocado enfrentar desde su constitución,  la ONU acumula notables éxitos en aras de alcanzar la paz mundial:

- Mantener la paz y la seguridad en el mundo.
- Realizar arreglos pacíficos en casi 200 conflictos regionales.
- Promocionar la democracia en alrededor de 50 países.
- Impulsar el desarrollo de los países del Tercer Mundo..
- Proteger el medio ambiente.
- Prevenir la proliferación nuclear.
- Fortalecer el Derecho Internacional.
- Brindar ayuda humanitaria a las víctimas de los conflictos.
- Impulsar a la inmunización universal y reducción de la mortalidad infantil.
- Suministrar alimentos a las víctimas de situaciones de emergencia.
- Reducir las tasas de fecundidad y mejorar la educación de las mujeres.