El pasado sábado se conmemoró el día de San Juan de la Cruz, uno de mis escritores de cabecera, religioso y poeta de nuestro insigne Renacimiento.
Fue reformador de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y cofundador de la Orden de los Carmelitas Descalzos, junto a Santa Teresa de Jesús. A ambos se les considera las cumbres de la mística experimental cristiana.
Plumas de origen tan diverso como las de Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Paul Valéry o T. S. Eliot, calificaron la excelsa obra de Juan de la Cruz, no sólo como esa citada cumbre de la mística de nuestro país, sino de toda la poesía en español.
Uno de los 36 Doctores de la Iglesia, desde 1952 es asimismo el patrono de los poetas en nuestra maravillosa lengua.
¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste Amado con amada
amada en el Amado transformada!
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