martes, 16 de julio de 2013

AUMENTAN LOS SECUESTROS INTERNACIONALES DE NIÑOS


Artículo publicado en la revista de habla hispana "La Ruptura" el 22 de julio de 2013





Otro de los graves efectos de la demoledora crisis económica que estamos atravesando se traduce en el incremento de secuestros internacionales de niños por parte de alguno de sus progenitores. Se trata de un fenómeno que va en aumento año tras año por el auge de las separaciones de matrimonios binacionales. Según fuentes del Ministerio de Justicia, 112 menores han sido raptados este año por uno de sus padres. Hasta mediados de junio, España ha reclamado a otros países la devolución de 71 pequeños, mientras que ha sido requerida a su vez en 41 casos. Desde 2008 se contabilizan 1.166, una cifra muy similar a la de la década anterior.

En recientes artículos de prensa se resalta que tal vez la variante más significativa sea que el perfil del sustractor ha cambiado. Ahora se corresponde con el de una madre que retorna a su país de origen ante la falta de oportunidades laborales. Cuando se empezó a legislar sobre la materia (este delito se incluyó en el Código Penal español en 2002) el infractor era principalmente un padre que, al no ostentar la guarda y custodia de los menores, se negaba a devolverlos después de una de las preceptivas visitas. Sin embargo, ahora es más frecuente que sean las propias madres custodias las denunciadas por llevarse a los hijos fuera del país sin el consentimiento de la otra parte. En este sentido, basta con dilatar los procesos en el tiempo y demostrar su arraigo posterior para que muchos vástagos no recobren nunca más su antigua existencia.

El fallo de origen radica en que las parejas no se plantean correctamente cómo afrontar su separación y cómo pactar un adecuado régimen de visitas que no vaya en detrimento de los derechos de sus hijos. El Convenio de La Haya de 1980 obliga a sus firmantes a la restitución de los menores al Estado de residencia habitual, para asegurar la protección de dicho régimen de visitas. Los aproximadamente ochenta países adheridos se comprometen a crear una autoridad central que aglutine la burocracia necesaria para tramitar la devolución de los afectados. Los últimos en sumarse a la lista han sido Japón y Marruecos (2013). No es menos cierto que, aunque el Convenio impone un límite de un año para la restitución, éste no siempre se cumple.

Además, es preciso alertar del hecho de que las vacaciones de verano son épocas muy proclives para la comisión de estos actos. Son numerosos los letrados que consideran que el sistema está fallando en la medida en que no logra atajar el número de secuestros. Por lo tanto, urge firmar acuerdos bilaterales con países no adheridos al Convenio de La Haya y abordar una reforma del Código Penal para evitar la distinción entre raptores custodios o no custodios. Actualmente, la sustracción internacional cometida por un progenitor que no tiene la custodia se considera un delito que lleva aparejada una pena de 2 a 4 años de prisión, mientras que tan sólo se califica como falta por incumplimiento del deber de visitas si quien se lleva al menor ostenta su custodia legal.

La alta incidencia de mujeres denunciadas, si bien supera levemente a la de los varones, se debe a que tienen atribuida la guarda de sus hijos en el 85% de los casos. Pero tendrían que ser conscientes de que, aunque actualmente sólo cometan una falta por tal incumplimiento del deber de visitas, el traslado no consentido de país podría acarrearles la pérdida definitiva de la custodia.

Asimismo, llama la atención la falta de apoyo a los ciudadanos españoles que reclaman a sus hijos en otros países. Por ejemplo, si el reclamante es un estadounidense, España pone a su servicio a la Abogacía del Estado -que, por cierto, la pagamos todos- mientras que nuestros compatriotas deben contratar en EEUU los servicios de un abogado particular. En buena lógica, debería exigirse el principio de reciprocidad.

Como conclusión, en cuanto se detecte la desaparición, se recomienda a los padres pedir de inmediato la restitución del menor a las autoridades competentes, porque el tiempo es oro y, desgraciadamente, corre en su contra. 

jueves, 11 de julio de 2013

FIESTAS POPULARES: UNA DEGENERACIÓN QUE NO CESA (Nueva publicación)





En cuanto el séptimo mes asoma en el calendario me enfrento invariablemente a la misma pregunta, formulada por amigos y vecinos: ¿este año tampoco vas a los Sanfermines? Y de mi boca brota idéntica respuesta: no, las fiestas que yo conocí pasaron a mejor vida hace décadas para nunca más volver.

Sólo yo sé hasta qué punto me llena de tristeza reconocer que la Pamplona que me vio nacer, elegida en 2012 la mejor ciudad para vivir de toda España, sufre una lamentable mutación entre los días 6 y 14 de julio, nueve jornadas en las que los excesos derivados de sus fiestas patronales la convierten en un enclave cuyos habitantes aparecen a los ojos del mundo entero como unos beodos crónicos.

Sería muy injusto por mi parte afirmar que no existen salvedades a estos comportamientos tan degradantes, o que no sea posible disfrutar también de actividades lúdicas, culturales y religiosas alejadas del etilismo y del desmadre mayoritarios. Pero, por desgracia, no son más que eso, meras excepciones alejadas a años luz de la regla general y limitadas a un sector de la población que o está integrado por niños pequeños o ronda casi la tercera edad.

El bueno de San Fermín -como pasa con tantos y tantos santos y vírgenes que ejercen su patronazgo en la inmensa mayoría de nuestros pueblos y ciudades-  no es más que una burda excusa para justificar ese descontrol que se inicia con el lanzamiento del chupinazo y concluye con el “Pobre de mí”. Atraídos por el incívico reclamo de un “todo vale” ganado a pulso, las hordas de visitantes toman las calles pamplonesas dispuestas a divertirse al máximo y a olvidar sus problemas cotidianos a lo largo de una semana ininterrumpida. Hasta ahí, perfecto, si no fuera porque, de un tiempo a esta parte, parece imposible que las masas lo pasen bien si no pierden el control de sus actos, naturalmente con la inestimable colaboración del alcohol y del resto de drogas que proliferan en el mercado. Como consecuencia de esta realidad -tan triste como recurrente- los sujetos se animalizan y pierden toda capacidad de  pensar en nada que trascienda a su egoísta concepto de la diversión, en el que, obviamente, la solidaridad no encuentra hueco. Es inútil apelar al respeto por el descanso de los niños, o por el bienestar de los ancianos, o por las necesidades de los enfermos. Ahora no, ahora lo que toca es destrozar el mobiliario urbano, esparcir la basura, orinar por las esquinas y aparearse por los rincones, aunque sea a plena luz del día. Y mucho ojo con afear las conductas ajenas porque, en el mejor de los casos, te acusan de rancio y, en el peor, te mandan a Urgencias con un botellazo en la frente.

Capital navarra al margen, comportamientos similares se reproducen en el extenso abanico de nuestras romerías y fiestas populares, desde los Carnavales a las Fallas, desde la Feria de Abril al Pilar. Por ello, resulta imprescindible decir alto y claro que estas conductas son rechazables desde todos los puntos de vista y que deben ser denunciadas y, en la medida de lo posible, evitadas en futuros festejos. No es de recibo que el resto de la ciudadanía tenga que exponerse a situaciones de riesgo o esté obligada a presenciar escenas denigrantes que nada tienen que ver con un ocio digno.   

sábado, 6 de julio de 2013

VIVA SAN FERMÍN






Glorioso San Fermín, venimos a cantarte
mayores y chavales con un igual sentir.

Glorioso San Fermín, venimos a cantarte
mayores y chavales con un igual sentir.

Unimos nuestras voces en un común cantar,
que sea el homenaje de nuestro amor filial.

Alegres cantad al Santo sin par con notas de alegría.

¡Excelso patrón, escucha esta voz y danos tu bendición!

Al glorioso San Fermín cantamos así:

Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza,
la que hoy te canta.
Es la jota de tu Navarra, Fermín bendito,
la que hoy te ensalza.
Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza,
la que hoy te canta.
Con la jota de tu Navarra va la oración del
pueblo que te ama.
Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza,
la que hoy te canta.

Con aires de jota por San Fermín,
con tragos de bota por San Fermín.
Con gaitas, con txistus y tamboril,
el pueblo celebra su San Fermín.
Con aires de jota por San Fermín,
con gaitas, con txistus y tamboril,
el pueblo en alegre cantar,
al Santo paisano quiere celebrar.

Al glorioso San Fermín, cantamos así:

Pamplona, Navarra, la tierra te canta.
San Fermín, en tu pañuelo se anuda gente del mundo entero.
Pamplona, Navarra, la tierra te canta.
Son tus fiestas arco iris con los colores del Universo.
Pamplona, Navarra, la tierra te canta.

«Ofrenda a San Fermín»
(Joaquín Madurga)


¡¡¡FELICES FIESTAS!!!


lunes, 1 de julio de 2013

TELEVISIONES AUTONÓMICAS: SECTARISMO Y MEDIOCRIDAD


Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 1 de julio de 2013

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 9 de julio de 2013



Hace unos días tuve la peregrina ocurrencia de consultar la programación semanal de la Televisión Autonómica de Canarias (“la nuestra”) y debo reconocer que tardé un buen rato en reponerme del impacto. He de confesar que no soy ninguna televidente de pro. Por el contrario, prefiero mil veces hacerme acompañar de las ondas radiofónicas o, si la cartelera es propicia, encerrarme en alguna oscura sala de proyección donde ser feliz durante dos horas.

Sin embargo, movida por la curiosidad de comprobar qué tratamiento informativo daría la TVAC sobre la espectacular y conmovedora recogida de alimentos que, por iniciativa de Mírame TV, tuvo lugar recientemente en la Plaza de España de Santa Cruz de Tenerife, me puse manos a la obra. De la noticia en cuestión no hallé ni rastro en el citado canal (a cuyo sostenimiento, por cierto, contribuyo con mis impuestos). Sin embargo, abrí mis ojos al universo alternativo de los culebrones sudamericanos, género adictivo donde los haya y que, por desgracia, cubre un más que sustancial horario de la parrilla televisiva isleña. Cuatro eran las telenovelas destinadas a hacer las delicias de los espectadores del archipiélago, con sus impactantes historias llamadas a culturizarles y a ofrecerles unos modelos de relaciones personales óptimos para ser reproducidos en sus correspondientes hogares. A saber, “Natalia del Mar”, “Olvidarte, jamás”, “Una familia con suerte” y “Válgame Dios”. Tan didáctica oferta se extendía desde las 6 de la mañana hasta bien superada la hora de la siesta, con permiso, naturalmente, de la emisión intercalada de los servicios informativos de la cadena, diseñados a mayor gloria del Gobierno de Canarias.

Las tramas en cuestión no tienen desperdicio. Por orden de emisión, humilde muchacha que vende pescado y vive con una madre que, en realidad, no es tal porque su auténtica progenitora era una millonaria muerta en extrañas circunstancias; ingenua campesina que es ultrajada y, por ende, preñada por el hijo del despiadado dueño de la hacienda en la que trabaja; operario de basuras, viudo y con cuatro hijos al que quieren desalojar de su vivienda pero que, a resultas de salvar la vida a otra acaudalada dama, ésta le nombra heredero y le coloca al frente de sus empresas; por último,  grupo de mujeres de la misma familia, condenadas a un maleficio por el que, a la hora de elegir entre dos posibles pretendientes, siempre optan por el sinvergüenza en vez de por el santo varón.  

Acto seguido, pensé que semejante sobredosis de despropósitos habría de tener una contrapartida más cultural en el resto de la programación. ¡Qué ingenuidad la mía! Sólo encontré westerns de serie B, combates de Chuck Norris y peculiaridades autóctonas de producción propia, bien folclóricas (“Parranda canaria”), humorísticas (“En clave de Ja”) o, directamente, inclasificables (“La Gala”).  

¿Cómo se atreven nuestros dirigentes a perpetrar recortes en pilares tan básicos del Estado del Bienestar como la Sanidad y la Educación mientras mantienen no pocos organismos deficitarios -como las televisiones autonómicas, que son perfectamente prescindibles y cuya única misión es enaltecer a los Ejecutivos que se sirven de ellas para difundir  sin pudor alguno sus consignas electoralistas-?

¡Qué drama para algunos dignos profesionales del sector estar abocados a ser “la voz de su amo” y no poder siquiera aspirar a un mínimo de independencia de esa casta política que paga sus salarios! Y ¡qué tragedia para los contribuyentes tener que sostener unos entes ruinosos que, amén de incumplir su obligación de servicio público, nos condenan al sectarismo y a la mediocridad!  




jueves, 27 de junio de 2013

LA GRADUACIÓN: FINAL Y COMIENZO


Colaboración con Gerardo Pérez  para el Magazine del Colegio Hispano Inglés
 de Santa Cruz de Tenerife



Decía el filósofo y sociólogo Jaime Balmes que “la educación es al hombre lo que el molde al barro: le da forma”. Ante la graduación de un hijo que ha superado con éxito los estudios de Bachillerato queda, en efecto, la sensación de que esa estructura del joven que pronto se convertirá en adulto va tomando ya su forma definitiva. Los valores, las vivencias, los conocimientos, las experiencias y la formación atesorados serán los cimientos sobre los que construya su personalidad y su futuro.

Tengo el convencimiento de que una persona con sueños e inquietudes no deja jamás de aprender. Sin embargo, por muchos años que dure dicho aprendizaje, ninguna época es comparable a la que transcurre desde la niñez hasta la juventud, en la que nuestros hijos han sido auténticas esponjas que han absorbido cultura y ciencia, que se han empapado de amigos y compañeros y que han compartido horas de juegos y estudios para convertirse en lo que son hoy: el punto de partida de lo que serán mañana.

Se cierra un ciclo en el que los padres miramos hacia atrás con añoranza, en la duda de si hemos acertado con las decisiones tomadas pero con el orgullo de comprobar que la difícil tarea de educar ha dado sus frutos. Ese momento de recoger la orla entre aplausos y de contemplar sus fotos de niño y de adolescente en una pantalla gigante condensa en pocos segundos un torbellino de emociones muy dispares, desde la nostalgia por el pequeño que se fue al orgullo por el joven que es y a la esperanza por el hombre que será.

Y es entonces cuando deseas con todas tus fuerzas tener la certeza de haberle transmitido multitud de enseñanzas útiles para transitar por este mundo tan complicado y para ser feliz a lo largo de una existencia, en ocasiones, tan incomprensible. Algunas de ellas nada tienen que ver con teoremas matemáticos ni con reglas gramaticales pero son igualmente valiosas para que se conduzca por la vida con garantías.

Ahora, pues, toca mirar hacia adelante. En palabras del político británico Harold MacMillan “hay que usar el pasado como trampolín y no como sofá”, de tal manera que el período escolar que concluye impulse a esta joven generación hacia un porvenir lleno de retos. Ojalá integren un grupo de mujeres y hombres con grandes sueños que puedan hacerse realidad. Con los pies en el suelo, pero también osados. Capaces de razonar pero, al mismo tiempo, críticos. Felices, pero capaces, asimismo, de aportar felicidad.

Enhorabuena a todos y cada uno de vosotros. Vuestra graduación es el final y, simultáneamente, el principio. Os quedan por delante miles de hojas en blanco para escribir vuestra historia personal. Haced que quienes la lean se asombren de vuestros logros y admiren vuestra honestidad. Por mi parte, espero que dentro de muchos, muchos años, cuando echéis la vista atrás, tengáis el convencimiento de haber vivido la vida que queríais y reconozcáis en las enseñanzas de vuestros padres y de vuestros profesores esos cimientos sobre los que vais a construir desde ahora vuestra propia obra maestra.
  

sábado, 22 de junio de 2013

EL PRIVILEGIO DE CUMPLIR AÑOS





Mi cumpleaños se aproxima. Hoy inicio mi particular cuenta atrás de celebraciones. Tres, dos, uno, 25. El martes es mi día. Cuarenta y nueve veranos atrás era jueves. Con el fin de semana en puertas y en una Pamplona ansiosa por iniciar el estío y las fiestas de San Fermín, llegué a este mundo convulso en el que, por fortuna, todavía sigo.  

Y lo cierto es que, desde hace casi medio siglo, me acompaña la misma ilusión por celebrar esta fecha, a pesar de que mi entusiasmo resulte, en ocasiones, incomprensible. Desde luego, no será porque no me afane en explicar que la otra alternativa a soplar velas es indudablemente peor. Sin embargo, no triunfo en mi empeño. Y bien que lo siento...

El caso es que, mientras desayuno, leo en mi horóscopo (ése al que sólo hago caso a discreción) que estoy a punto de disfrutar de un período dorado en el que la suerte me sonreirá, que Venus transitará por mi signo hasta el día 27 y que su energía contribuirá a que aflore en mí la ternura -me pregunto si corro el riesgo de sufrir un coma diabético, porque de sentimientos a flor de piel ando excedentaria-.

También me informa de que el acontecimiento astral más relevante será la llegada de Júpiter a Cáncer (qué sería de mí sin mi bendito caparazón) y de que la noche de San Juan vendrá acompañada de la Luna Llena (qué sería de mí sin mi satélite de cabecera). Y, cómo no, me recuerda que tengo que pedir un deseo a la luz de la hoguera.

Pues ahí va. Pido poder seguir compartiendo espacio y tiempo con quienes son esenciales para mí. Aquellos que forman parte de mi biografía. Aquellos sin cuya existencia mi vida no sería como es. Los que tengo cerca y los que me acompañan desde la distancia. Los que no me olvidan y a quienes tampoco yo olvido.

Su recuerdo y su felicitación serán mi mejor regalo.

martes, 18 de junio de 2013

CUERPOS Y ALMAS






Vivimos tiempos de confusión.

El aumento de la esperanza de vida, unido a los avances de la estética y a los cambios de modelos culturales, ha dado lugar a una sociedad de nuevo cuño formada por una raza que comienza a ser conocida con el nombre de AMORTALES.

Los amortales son seres que se caracterizan por mantener un tipo de actividades y de patrones de consumo prácticamente idénticos desde la adolescencia hasta el fin de su vida. Resulta chocante comprobar que modelos de ocio como, por ejemplo, el botellón, cuentan entre sus adeptos con individuos que han cumplido con creces los treinta años y que todavía permanecen en el domicilio paterno.

Asimismo, no es menos frecuente observar a más de un cuarentón en sus ratos libres viviendo su segunda adolescencia pegado a la videoconsola.

Los cincuenta años de ahora equivalen a los treinta de hace décadas y las madres de último minuto aumentan exponencialmente, trayendo al mundo a unos hijos que muy bien podrían ser sus nietos.

En torno a la sesentena, y coincidiendo con la etapa de la jubilación laboral, son innumerables las personas que invaden los gimnasios y que reivindican una frecuente actividad sexual.

La ancianidad no se inicia a los setenta, ni siquiera a los ochenta. Si acaso, a los noventa y, a veces, ni entonces.

Esta realidad actual nos abre los ojos a un reciente catálogo humano que incluye desde las preadolescentes que, sobre sus tacones, exhiben el erotismo de una adulta hasta las madres de jovencitas que, contra natura, imitan a sus hijas, sin olvidar a los nuevos “adultescentes” que integran esa tierra de nadie que se extiende entre los veinte y los cuarenta largos.  

Es indudable que todas las edades parecen trastocadas con respecto a anteriores generaciones. La infancia está desapareciendo y la inmensa mayoría de los adultos, ayudados por la cirugía, no está por la labor de abandonar su País de Nunca Jamás.

Cabe preguntarse si, proscrita ya aquella regla de urbanidad que nos obligaba a comportarnos en función de los años que teníamos en cada momento, esta era tecnológica en la que estamos inmersos ayudará al género humano a conciliar su cuerpo con su alma.     






jueves, 13 de junio de 2013

CATÁLOGO DE ESPECIES A EXTINGUIR: IX. LOS DESPRECIABLES ESPÍAS



 
 
 
"NO PUEDO EN CONCIENCIA PERMITIR QUE EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS DESTRUYA LA PRIVACIDAD, LA LIBERTAD DE INTERNET Y LAS LIBERTADES FUNDAMENTALES DE LAS PERSONAS DE TODO EL MUNDO CON ESTA MÁQUINA DE VIGILANCIA MASIVA QUE ESTÁ CONSTRUYENDO EN SECRETO".
 
Edward Snowden, denunciante.
 

Nunca me han gustado los espías, al margen de que algunos de ellos (James Bond, Jason Bourne, el Super Agente 86) me hayan proporcionado grandes dosis de placer a través de las grandes y de las pequeñas pantallas. Los deploro desde lo más hondo de mi ser porque el contenido de su trabajo me parece, como mínimo, discutible y, como máximo, repugnante. Agitando la bandera del mal menor, se dedican a olfatear como perros de presa en los universos ajenos, con la burda excusa de defender patrias e ideologías. Detrás de sus apariencias a veces atractivas (Bond), a veces atormentadas (Bourne), a veces torpes (Smart), se esconden unos tipos que perviven fiscalizando las actividades de terceras personas susceptibles de “portarse mal”. Por supuesto, dentro de ese grupo estamos ustedes y yo, aunque a veces el mayor de nuestros pecados consista, simplemente, en no gestionar los sentimientos y las emociones a gusto de todos o de forma convencional.

 
Abandonando el ámbito de la ficción y centrándonos en el de la realidad –que, desde luego, supera a aquella-, acaba de salir a la luz el caso Snowden, un joven informático estadounidense que ha puesto en jaque a la Administración Obama merced a sus declaraciones sobre las prácticas del Gobierno norteamericano en lo tocante a las filtraciones a través de Internet. Edward Snowden, prófugo a día de hoy en Hong Kong al estilo de Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, ha ilustrado al mundo de lo que el mundo ya se temía: que, por mor del progreso y de los avances tecnológicos (¿), nuestra privacidad es ya cadáver, por los siglos de los siglos. Amparados en estrategias antiterroristas de obligado cumplimiento, miles de informáticos se dedican a bucear a diario en nuestra cotidianeidad, leyendo nuestros correos electrónicos, escuchando nuestras charlas telefónicas, cotejando nuestros análisis de orina y constatando nuestras preferencias sexuales. De hecho, mientras escribo estas líneas, me estoy palpando por si descubro un microchip intradérmico en alguna parte de mi anatomía. De momento, no parece…

 
Pero, una vez superado el asco inicial al conocer la primicia del empleado de la CIA –probablemente, fugitivo de por vida-, me queda el consuelo de que NADIE podrá entrar nunca en mi mente, en mi alma y en mi corazón sin mi permiso. JAMÁS. Se quedan para mí porque son míos y sólo míos y, por lo tanto, los entrego a voluntad.

 
Este humilde aviso para navegantes del espionaje -que me provocan el mayor de los desprecios, sean profesionales o amateurs, conocidos o desconocidos- me consuela y me llena de paz interior. Que sepan que lo que yo piense, crea, recuerde, añore o sienta es materia reservada y ni el mismísimo morador de la Casa Blanca podrá acceder a ella.






CATÁLOGO HASTA LA FECHA


 
I. LOS PROGRES (diciembre 2010)
 
II. LOS ECOLOGISTAS A DISCRECIÓN (febrero 2011)

III. LAS FEMINISTAS EXCLUYENTES (junio 2011)

IV.  LOS CONCURSANTES DE REALITIES (julio 2011)

V. LOS POLÍTICOS EN CAMPAÑA (noviembre 2011)

VI. LOS FALSEADORES DE CURRICULUM (febrero 2012)

VII. LOS LIGONES DE TRES AL CUARTO (mayo 2012)

VIII. LOS "ANIMALES DE PESEBRE" (febrero 2013)

IX. LOS DESPRECIABLES ESPÍAS (junio 2013)

 

 

 


 

 


sábado, 8 de junio de 2013

USO Y DISFRUTE DE LA VIVIENDA FAMILIAR


Artículo publicado en la revista de habla hispana "La Ruptura" el 13 de junio de 2013





Como regla general, un divorcio suele llevar aparejada también la liquidación del régimen económico matrimonial, es decir, el reparto de los bienes que, de ser propiedad del matrimonio, pasan a pertenecer individualmente a cada uno de los cónyuges. A este trámite se le denomina adjudicación de bienes.

Dicho régimen económico se presenta en dos tipos bien diferenciados: gananciales y separación de bienes. Según el artículo 1344 del Código Civil,  “mediante la sociedad de gananciales se hacen comunes para los cónyuges las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de ellos, que les serán atribuidos por mitad al disolverse aquella”. Por su parte, el artículo 1437  señala que “en el régimen de separación pertenecerán a cada cónyuge los bienes que tuviese en el momento inicial del mismo y los que después adquiera por cualquier título. Asimismo corresponderá a cada uno la administración, goce y libre disposición de tales bienes”.

Conviene matizar dos cuestiones importantes. La primera, que no existe ningún plazo legal para proceder a dicha liquidación. La segunda, que se trata de procesos no exentos de dificultades y que en muchas ocasiones se generan graves desencuentros entre las partes implicadas en los mismos.

El primer paso consiste en realizar un inventario de todos los bienes y otorgarles un valor económico. Igualmente se procede con las deudas para, finalmente, formar dos bloques de igual valor que incluyan ambos epígrafes.

En el caso de la sociedad de gananciales, se disuelve con la sentencia y es aconsejable aprovechar el mismo procedimiento de separación, bien a través del convenio regulador (en caso de mutuo acuerdo), bien como medida acordada por el Juez (en la vía contenciosa). Al realizarla simultáneamente, queda exenta del pago de los impuestos de Transmisiones Patrimoniales y de Actos Jurídicos Documentados y sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana. Tampoco computa en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas ni como aumento ni como disminución patrimonial, además de evitar otro procedimiento de liquidación en el futuro. En cuanto al uso de la vivienda familiar, corresponde en primer lugar a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden, incluso cuando la casa sea propiedad exclusiva del cónyuge que la abandona.

No habiendo hijos, su uso y disfrute corresponderá al titular, si bien podrá acordarse que corresponda al cónyuge no titular por un tiempo prudencial y en atención a las circunstancias. Ello no significa que el propietario pierda su derecho, ya que sólo se discute el uso y disfrute, por lo que no se modifica en modo alguno la titularidad.

Y es que, en el momento de la ruptura, es normal que uno de los cónyuges, ante los problemas de convivencia, abandone la vivienda conyugal y se traslade a vivir a otra. Ahora bien, ello no impide que continúe teniendo interés y que pueda adjudicársele la vivienda tras el proceso de separación o divorcio. No obstante, siempre es aconsejable que no transcurra un largo período de tiempo entre el abandono del hogar y la presentación de la demanda, ya que, en caso contrario, podría entenderse que la vivienda ha perdido su carácter familiar. Además, el abandono puede conllevar
pérdida de documentación y de objetos personales relevantes, con los perjuicios que ello supone.

El uso sobre la vivienda que se ha atribuido a uno de los cónyuges en la sentencia de separación o divorcio, no puede verse alterado hasta que no exista una nueva decisión judicial que modifique las medidas inicialmente tomadas, ni siquiera en aquellos supuestos en los que el inmueble se ha vendido en pública subasta.

Para concluir, indicar que la atribución del uso y disfrute de la vivienda familiar conlleva también la del ajuar doméstico que quede en ella, pues ambos elementos aparecen unidos (por ajuar doméstico debe entenderse el conjunto de muebles, enseres y ropas de uso común, “excluyéndose las alhajas, objetos artísticos, históricos y otros de extraordinario valor”).
 


 

martes, 4 de junio de 2013

LA "OPERACIÓN BIKINI" CABALGA DE NUEVO





La Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas ha revelado en sus últimos estudios que, coincidiendo con la época estival, se produce un notable incremento de mujeres que se ponen a dieta, la inmensa mayoría de ellas sin recurrir a la supervisión de un experto en la materia. Parece ser que en torno a un 40% de la población femenina se sube al carro de una práctica que puede conllevar problemas de salud y derivar en un trastorno alimentario si bien, todo hay que decirlo, a las primeras de cambio acaban abandonándola, bien por aburrimiento, bien por incapacidad de vencer las numerosas tentaciones gastronómicas. El mismo informe  asegura también que el 90% de las entrevistadas utilizan como referentes a modelos y actrices de éxito que comparten como principal característica una delgadez en ocasiones extrema.


La clase médica lleva años alertando, principalmente a las adolescentes, del riesgo de sufrir desórdenes de alimentación cuyo origen se halla en la obsesión patológica por adelgazar a cualquier precio, llegando al 25% el porcentaje de jóvenes dispuestas a perder esos kilos que creen tener de sobra.  Alcanzar ese ideal de belleza con el que a diario nos bombardean la publicidad y los medios de comunicación es, salvo casos excepcionales, misión imposible. Pretender emular a las estrellas de la pantalla, además de una fantasía irrealizable, acarrea un cúmulo de inevitables decepciones para quien centra su existencia básicamente en el aspecto físico.


El panorama actual es de locura, ya que la presión del patrón cultural vigente incita a las masas a aplicar esta engañosa filosofía de las apariencias, que se cobra cada año mil vidas de adultas y diez mil de jóvenes. La moda hace estragos y el coqueteo con la anorexia de numerosas profesionales de la pasarela, unido al diluvio de anuncios de cremas reductoras, alimentos bajos en calorías y aparatos de gimnasia, encuentran terreno abonado en la ya de por sí titubeante estructura psicológica de unas casi niñas que se lanzan en pos de unos cuerpos utópicos. De ahí a los ayunos cíclicos y a la contabilización detallada de miligramos no hay más que un paso. Por ello, se recomienda a los adultos extremar la precaución en cuanto a sus hábitos de vida saludable en el ámbito doméstico, habida cuenta que los niños tienden a reproducirlos.


Adelantándose a posibles soponcios en los probadores, resulta desolador conocer los planes dietéticos que diseñan algunas personas en plena despedida de la primavera, persiguiendo un recurrente propósito anual que les hace perder, no sólo peso, sino también alegría y estabilidad emocional. Incluso las relaciones sociales de estos esclavos de la báscula se ven perjudicadas cada vez que rehúyen cualquier celebración que implique saltarse su férrea abstinencia, culpabilizando además a los anfitriones de turno por cursarles la correspondiente invitación.


Definitivamente, vivimos en un mundo lleno de contradicciones y ya va siendo hora de reflexionar sobre algunas conductas sociales que, objetivamente, no tienen ni pies ni cabeza. Con un mínimo de dos dedos de frente es inasumible aceptar el hecho de que, mientras cientos de millones de seres humanos que habitan en países subdesarrollados padecen una hambruna feroz, sus homólogos de las naciones más pudientes les emulen voluntariamente con la triste excusa de lucir una carcasa más atractiva, aunque lleve impresa la fecha de caducidad.