jueves, 14 de abril de 2011

PEDRO ALMODÓVAR, FUENTE DE INSPIRACIÓN PARA LOS PSIQUIÁTRAS























Dentro de dos días la Universidad de California (UCLA) con sede en Los Ángeles albergará un simposio de psiquiatría cuyo tema principal será el estudio de los complejos personajes que inundan la filmografía de Pedro Almodóvar. El cineasta manchego, sin duda nuestro director con mayor proyección internacional, ha reunido en sus películas a una fauna social susceptible de un profundo análisis psicológico. Por ello, no es de extrañar que prestigiosos profesionales de esta especialidad médica hayan encontrado en los títulos de tan peculiar realizador un filón sobre el que debatir diversas teorías acerca de la mente humana.
El evento, dirigido también al público en general, se iniciará con la proyección de los largometrajes más representativos de este creador de historias cuyo talento para recrear  atmósferas extrañas pobladas de seres atormentados y retorcidos le valió un Oscar al mejor guión original en el año 2002 gracias a la cinta “Hable con ella”, por la que optaba igualmente a la estatuilla en la categoría de mejor dirección.
Junto a este film, los asistentes al recinto universitario tendrán la oportunidad de disfrutar con las proyecciones de “Volver”, “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “La mala educación” y “Los abrazos rotos”.
En palabras del doctor Peter Wolfson, uno de los expertos que acudirá a las sesiones, a pesar de que nos consideramos "normales y civilizados" siempre estamos luchando contra nuestra propia psiquis pero Almodóvar penetra de forma auténtica en asuntos que queremos evitar. Así pues, sentimientos tan poderosos como el amor, los celos, la rabia o la venganza se darán cita en la ciudad norteamericana para convertirse en objeto de debate.

domingo, 10 de abril de 2011

LAS CIFRAS DE UNA ILUSIÓN




Este blog cumple hoy cien días. Desde el pasado 1 de enero muchas son las satisfacciones que he recibido gracias a esta impensada e impensable aventura. En consecuencia, siento la necesidad de agradecer su apoyo a todas aquellas personas que, de un  modo u otro, están ligadas a tan ilusionante proyecto.

A mi marido y a mis hijos, que iluminan a diario mi vida, a mi familia y amigos (en especial a Manuela, cuya intervención fue esencial para que mi primer artículo viera la luz hace casi un año), al periódico La Opinión de Tenerife que semana a semana me honra con su confianza y a todos mis lectores, conocidos y desconocidos, que comentan los escritos y me aportan ideas y diferentes puntos de vista para mejorar mi labor.

Me resulta increíble haber llegado desde España a países tan diversos como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Bélgica, Singapur, Guatemala, Irán, Italia, Nicaragua, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Venezuela o México pero así es el milagro de la red, un instrumento capaz de concitar cientos y hasta miles de visitas a un mismo blog.

Gracias por estar ahí. Entre todos, esta aventura, como las películas, continuará...

sábado, 9 de abril de 2011

UNIFORMES ESCOLARES: LA POLÉMICA QUE NO CESA


Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 9 de abril de 2011




Ciertos temas de índole social continúan siendo objeto de un encendido y, en mi opinión, incomprensible debate pese al transcurso de los años. Así, el pasado 28 de marzo la Consejera de Educación de Cataluña se colocó en el punto de mira de la oposición gubernamental de su comunidad autónoma al lanzar una propuesta para implantar el uso del uniforme escolar en los colegios públicos catalanes, sumándose a una medida idéntica puesta ya en marcha con éxito en otras regiones españolas. La reacción de sus adversarios políticos – no olviden que estamos en plena precampaña electoral- no ha podido ser más furibunda. La noticia adornó los titulares de todos los informativos de radio y televisión, amén de las páginas de los periódicos de mayor tirada nacional.  Al parecer, tan viscerales parlamentarios echan el resto a la hora de perder las energías en asuntos tan menores como éste, aunque harían mejor en ocuparse de los incontables problemas verdaderamente graves que afectan a los ciudadanos cuyo voto reclamarán en breve para seguir ocupando escaños y calentando poltronas.


Por lo general, los argumentos que esgrimen los detractores de la prenda en cuestión no varían en exceso década tras década, por lo menos desde que yo misma fui usuaria del mismo en mi época estudiantil. Para más inri, se puede constatar que una parte de tan airados manifestantes ni siquiera tienen hijos en edad escolar. Me atrevo a asegurarles que, en tal caso, su visión tal vez fuera otra bien distinta. El caso es que al infeliz atuendo le tildan de servir de escaparate a la versión más reaccionaria y conservadora de nuestra sociedad. Es más, según ellos, en él se materializa la voluntad de emular a las escuelas privadas y concertadas tanto en sus valores como en sus formas externas, por lo visto altamente rechazables. Tan inflamables enemigos, en un alarde de videncia, vislumbran tras semejante iniciativa la vuelta a unos modelos educativos caducos, represores y confesionales. Debe ser que quienes disfrutamos de sus evidentes ventajas somos demasiado prácticos o andamos escasos de tiempo libre o, sencillamente, no acostumbramos a ideologizarlo todo porque nos resulta agotador pasarnos la vida ondeando banderas y paseando pancartas.


Con independencia del profundo respeto que guardo a todo padre que opte por enviar a sus hijos a clase con ropa de calle, he de decir por propia experiencia que el uso del uniforme reúne una serie de ventajas incontestables. La primera y más importante es que, a la larga, favorece el ahorro familiar por ser la opción menos cara. Compadezco a quienes tengan que adquirir un fondo de armario que cubra las expectativas de cualquier adolescente, sea o no esclavo de las marcas, de lunes a viernes. La segunda, estrechamente ligada a la anterior, es que evita las interminables discusiones mañaneras acerca de la elección de la ropa, que se traducen en retrasos asegurados y que lanzan al sufrido adulto en brazos de los tranquilizantes. Aún más defendible me parece el efecto implícito de no discriminar a los alumnos en atención a su capacidad económica, que de esta manera no se pone de manifiesto. Por no hablar del penoso espectáculo que perpetran determinadas criaturas mostrando escotes y tangas de camino a las aulas. Ahora va a resultar que exigir un mínimo de respeto en el vestir se va a considerar un ataque frontal a la libertad de expresión y al derecho a la propia imagen de los estudiantes.


El fin último de la educación, sea pública, privada o concertada, consiste en transmitir a los menores una serie de valores y de conocimientos que les conviertan en futuros individuos con criterio, lleven uniforme o no lo lleven. Ojalá la clase política baje, en ésta como en tantas cuestiones, a la arena y no transformen un tema de libre elección en un asunto de estado. Y menos con la que está cayendo.






viernes, 8 de abril de 2011

OTRO MUNDO ES POSIBLE




Acaba de llegar a mi buzón con su acostumbrada puntualidad el último número de la revista INTERVIDA. Se trata de un boletín informativo que edita esta organización no gubernamental para el desarrollo humano y sostenible con la que tengo el placer de colaborar desde hace casi tres lustros. Gracias a sus páginas me he enterado de que 2011 es el Año Europeo del Voluntariado y he conocido una serie de datos estadísticos que merecen un momento de reflexión.

En el Viejo Continente ascienden a noventa y cuatro millones –un millón y medio en España- las personas que ofrecen desinteresadamente parte de su tiempo con el fin de ayudar a los demás. Teniendo en cuenta que estamos inmersos en un sistema donde prima la competitividad frente a la cooperación y el enfrentamiento vence al diálogo, estas muestras de solidaridad son la prueba evidente de que otro mundo es posible y de que cualquiera de nosotros puede, en mayor o menor medida y de un modo u otro, colaborar a su transformación.  

Padecemos un modelo económico que se basa más en la acumulación de la riqueza que en su creación y que, por consiguiente, desemboca en un consumismo que potencia la cultura del tener frente a la del ser. Es en esta coyuntura social donde nace el germen solidario de un voluntariado que nos recuerda a diario que estamos obligados moralmente a construir un mundo más justo y equitativo. Siguiendo la misma línea, la UE está presionando a sus países miembros para que adopten una legislación que regule las actividades inherentes a este sector de nuestra sociedad que, AHORA MÁS QUE NUNCA, necesita mayor apoyo institucional y profundo reconocimiento ciudadano.

domingo, 3 de abril de 2011

PROSTITUCIÓN Y PUBLICIDAD: LA EXTRAÑA PAREJA

Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 3 de abril de 2011




Recientemente se ha podido leer en la prensa nacional que el Consejo de Estado ha emitido un informe solicitado por la ex Ministra de Igualdad Bibiana Aido donde se manifiesta que sería necesario aprobar una disposición con rango de ley que permitiera al Ejecutivo prohibir o, al menos, limitar severamente los anuncios de prostitución en los medios de comunicación. Este órgano consultivo del Gobierno no se ciñe a los periódicos sino que también hace referencia a la televisión y a internet. En el texto reconoce por partida doble que la existencia de la prostitución es innegable y que los medios informativos se benefician con el negocio de su difusión. Asimismo, analiza en sus páginas la incompatibilidad de esta medida con el derecho a la libertad de expresión recogido en la Constitución afirmando que,  siempre que la publicidad lesione o ponga en peligro bienes jurídicos protegidos por el ordenamiento, es posible establecer restricciones a su contenido por medio de una ley. En concreto, considera que los anuncios de contactos pueden rebasar los límites de la citada libertad de expresión fijados en la protección de la juventud y de la infancia.

Se parte de que la prostitución es un fenómeno que presenta una especial incidencia en el ámbito femenino, ya que mayoritariamente son mujeres las que se convierten en objeto de consumo, es decir, en mercadería. También se observa que son víctimas de una completa desvalorización que pugna frontalmente con su dignidad como personas y que es incompatible con los bienes y valores jurídicos reconocidos tanto en la Carta Magna como en las demás leyes. Nos hallamos ante un debate muy serio que lleva abierto décadas. Existen en nuestra sociedad defensores y detractores de la legalización del oficio más antiguo del mundo. Los primeros abogan por copiar modelos europeos de integración social, convencidos de que por esa vía las mafias del proxenetismo desaparecerían. Los segundos estamos convencidos de que siempre habría trabajadoras ilegales que se harían con el mercado gracias a la siempre efectiva reducción de tarifas, luego el problema seguiría siendo irresoluble. Hay quienes lo consideran un trabajo como otro cualquiera (¿?) mientras que muchos lo asociamos a un modo específico de esclavitud. Por mucho que sus partidarios me intenten convencer de que es una ocupación necesaria, voluntaria y hasta gratificante, cada vez que observo a este colectivo exhibiéndose a la espera del cliente de turno se me hiela la sangre y me invade una sensación de fracaso ajeno difícil de explicar.

En consecuencia, estoy de acuerdo al cien por cien con que se prohíba la inclusión de estos anuncios -soeces en grado superlativo- en la prensa gráfica generalista. Más de un lector convendrá conmigo en que los textos son para leer en ayunas y las fotos que los acompañan constituyen auténticas odas al mal gusto. Así pues, considero del todo razonable impedir que este tipo de publicidad quede al alcance de un público que, o bien no la desea, o bien no es apto por edad.  Ya de paso, también me gustaría que los poderes públicos controlaran la exhibición de revistas pornográficas que, mezcladas con las golosinas infantiles, adornan en calles y plazas las estanterías preferentes de los tradicionales quioscos. No hablo de prohibirlas sino de recurrir a otras alternativas de exhibición y venta que respeten los derechos de todos. Y, para concluir, tampoco estaría de más insistir en el cumplimiento de la normativa sobre contenidos de la programación televisiva en la franja infantil. Produce escalofríos pensar que los más pequeños estén expuestos a determinadas escombreras audiovisuales de las sobremesas.  No pierdo la esperanza de que tanto las asociaciones de consumidores como el resto de organizaciones en defensa de los ciudadanos alcancen estos propósitos tan imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos.





martes, 29 de marzo de 2011

DEMANDA COLECTIVA POR DISCRIMINACIÓN SEXUAL



Algunos días la lectura de la prensa resulta especialmente gratificante. Para mí, hoy ha sido uno de ellos, tanto desde el punto de vista personal como profesional.
Este 29 de marzo el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha comenzado a escuchar los argumentos de las dos partes para decidir si acepta que un millón y medio de denuncias particulares contra Walmart –la mayor empresa minorista del país norteamericano-  por discriminación sexual hacia sus trabajadoras, ya sea en lo referente a salarios como a ascensos, se presenten como una sola demanda colectiva. De ser así, se convertiría en el proceso judicial con más afectados por este motivo en la historia de EEUU y sentaría un extraordinario precedente de cara al futuro.
Las afectadas, cuyas primeras denuncias tuvieron lugar en San Francisco en el año 2001, aseguran que en esta popular cadena de supermercados sus compañeros varones ganan más dinero y logran ascender mucho antes en el escalafón. La cuestión es que en la última década las demandas de un sector del personal femenino de los 3.400 establecimientos de la firma comercial  se han ido acumulando hasta alcanzar la histórica cifra ya reseñada. Conviene aclarar que el veredicto de los nueve magistrados del TS, que se conocerá el próximo mes de junio, no versará sobre la culpabilidad o la inocencia de la acusada sino sobre la viabilidad en sí de la demanda colectiva.
Sea como fuere, reconforta pensar que estas conductas discriminatorias tan extendidas mundialmente empiezan a tocar a su fin. Es inadmisible que en pleno siglo XXI, por desgracia España incluida,  las condiciones laborales de una persona se vean condicionadas por razón de su sexo. Un derecho tan evidente como la igualdad salarial de quienes desempeñan idéntica labor sigue constituyendo en nuestras sociedades supuestamente desarrolladas una aspiración pendiente de consecución.
Desde aquí mi admiración hacia quienes luchan por suprimir las injusticias y por construir un mundo mejor. Hombres y mujeres.

viernes, 25 de marzo de 2011

UNA VOZ EN CONTRA DE LOS "AZOTES A TIEMPO"


Artículo publicado en "La Opinión de Tenerife" el 25 de marzo de 2011




Más de una vez he presenciado a padres o madres pegar a sus hijos. No estoy hablando de una paliza en sentido estricto sino del tradicional aunque, en mi opinión, antipedagógico “azote a tiempo”. Nunca he sido partidaria de justificar la violencia, con independencia de su grado. Considero que hiere de muerte a la racionalidad que se le presupone al ser humano y que le debe distinguir de los demás animales. Distinto es que, en función de las circunstancias que la originen, pueda sentir una mayor o menor comprensión con quienes la ejercen, pero siempre rechazando de plano que sea contemplada como una opción educativa. Es una alternativa que deploro y a la que no otorgo efectividad alguna ni a medio ni a largo plazo. Sin embargo, multitud de personas opinan que  una torta, una nalgada o un zarandeo son de gran utilidad y persisten en acudir a ellos en la esfera familiar.


Convendría tener en cuenta que lo que para algunos es un límite aceptable de violencia, otros pueden considerarlo excesivo,  habida cuenta que es más que probable que su intensidad aumente a medida que otras acciones previas carezcan de efectividad. No niego que la mayoría de los padres, cuando una situación les supera, recurran muy a su pesar al cachete, perdida por completo la paciencia y sin saber cómo actuar. Pero si a nadie le gusta que le aticen, menos todavía a los chiquillos que, ante la manifiesta pérdida de papeles de su cuidador, se sienten profundamente humillados y dolidos. Estas reacciones tan disculpadas socialmente no son más que la constatación de un irresponsable impulso humano susceptible de ser controlado. Se trata de un recurso rechazable y constituye un modelo pésimo para la corrección del comportamiento y la resolución de conflictos, además de resultar doloroso para ambas partes tanto física como emocionalmente.


No existe mejor camino hacia una educación eficaz que el de los buenos ejemplos. En las etapas iniciales del desarrollo como de verdad se aprende no es escuchando lo que se debe hacer sino viendo cómo lo hace el responsable de quien se depende. Por lo tanto el azote, por suave que sea, transmite el mensaje erróneo de que los más fuertes imponen sus criterios y que, en consecuencia, perder el control está justificado en ocasiones. Educar a un hijo no tiene plazo de caducidad. No concluye cuando cumple los tres años, ni los seis ni  los catorce. Pero inexorablemente llega el día en el que ya no puede ser controlado a base de levantarle la mano. Debemos entonces reconocer con absoluta sinceridad que los más pequeños son los destinatarios de este tipo de medidas por la sencilla razón de que están en inferioridad de condiciones. La prueba evidente es que a nadie en su sano juicio se le ocurriría hacer lo mismo con un vecino molesto, un conductor agresivo o un jefe despótico, en previsión de que éstos le partan la cara. No hay que olvidar nunca que los menores merecen el mismo trato que dispensamos a quienes ya no lo son. Ser sus padres no equivale a ser sus dueños ni otorga carta blanca para descargar sobre ellos unas tensiones del día a día que ni siquiera han provocado.


Todo aquel que sufre reacciones violentas por parte de sus progenitores interioriza la idea perversa de que tales conductas pueden ser aceptables si se ejercen contra alguien más débil o si se emplean aduciendo una causa justa, luego no es descartable que él mismo las reproduzca en su madurez. Tampoco es infrecuente que el adulto, para justificarse tristemente ante sí mismo, pronuncie la famosa coletilla “es por su bien”. Yo me conformaría con que, si no se puede evitar la pérdida de control, al menos se reconozca el error y no se trate de adornar en vano.



martes, 22 de marzo de 2011

LA POESÍA, ETERNO INSTRUMENTO PARA LA PAZ




Ayer, coincidiendo con el inicio de la primavera, se celebró el Día Mundial de la Poesía a instancias de la UNESCO, con el objetivo de fomentar el apoyo a los poetas jóvenes, volver al encantamiento de la oralidad y reestablecer el diálogo entre la poesía y las demás artes, además de lograr que el arte poético no sea considerado un arte caído en desuso, sino una herramienta que permita a la sociedad reencontrar y afirmar su identidad. Irina Bokova, Directora General de este organismo internacional, transmitió el siguiente mensaje, que reproduzco por su interés:
La poesía tiene mil caras y emana siempre de lo más profundo de la cultura de los pueblos. Desde hace mucho tiempo, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) viene respaldando el trabajo de los poetas, editores y profesores del mundo entero. Este año, nuevamente, con motivo del Día Mundial de la Poesía, la UNESCO desea recordar la importancia artística y el vigor de la poesía, a fin de promover la lectura y la creación en una de las expresiones artísticas más auténticas y dinámicas de la humanidad.
El mensaje de los poetas, a menudo testigos de excepción de las profundas transformaciones políticas y sociales de la historia, es imperecedero. Sus textos nos invitan a forjar una paz duradera en las conciencias, a replantearnos la relación del hombre con la naturaleza y a fundar un humanismo que se nutra de la singularidad y a la vez de la diversidad de los pueblos. Es una empresa difícil, que exige la participación de todos en escuelas, bibliotecas e instituciones culturales. Como dijo el poeta Tagore, de cuyo nacimiento celebramos este año el sesquicentenario, “mis días se me han ido afinando las cuerdas de mi arpa”.
También es importante comprender los profundos lazos que unen la poesía con todas las demás artes y técnicas de que se sirve el hombre para dar sentido al mundo. Decía Mallarmé que la poesía es “la expresión, por el lenguaje humano devuelto a su ritmo esencial, del sentido misterioso de los aspectos de la existencia”. La poesía no sirve sólo para comunicar ideas o transmitir información, sino que, a costa de un laboreo incesante de la lengua, mantiene vivo el verbo humano y revela siempre el brillo original de la cultura. Por ello la UNESCO entiende que la defensa de la libertad de expresión y de información, por una parte, y la promoción de la poesía, por otra, son dos caras de una misma moneda, que no es otra que su mandato al servicio de la paz. La poesía, cuyo hálito acompaña el esfuerzo de creación y reflexión de hombres y mujeres, puede hacer dialogar la diversidad de expresiones humanas.
Mediante sus distintos programas, la UNESCO obra para fomentar la publicación, traducción y difusión de la poesía. Al igual que Jasón apeló a Orfeo para superar los obstáculos que no podían vencerse por la fuerza física o las armas de guerra, DURANTE MUCHO TIEMPO AÚN SEGUIREMOS NECESITANDO DE LA POESÍA PARA CONSTRUIR LA PAZ EN LA MENTE DE LOS HOMBRES Y LAS MUJERES".

domingo, 20 de marzo de 2011

CLARA CAMPOAMOR vs VICTORIA KENT: ARGUMENTOS PARA UN DEBATE

Artículo publicado en "La Opinión de Tenerife" el 20 de marzo de 2011






















Con motivo de la reciente celebración del Día de la Mujer, se emitió el pasado 9 de marzo a través de una cadena de televisión un docudrama basado en la insigne figura de Clara Campoamor, conocida por el sobrenombre de “la mujer olvidada”. Abogada ilustre, hija de un contable y una costurera, nació en Madrid en 1888 y muy pronto se interesó por la política. Transitó con desigual fortuna por diversas formaciones pero nunca logró ver cumplido su ideal: la unión de todos los republicanos en un gran partido. En 1931, con la proclamación de la Segunda República, fue elegida diputada y pasó a integrar junto a veinte hombres la Comisión Constituyente encargada de redactar la Carta Magna. Desde esa mesa de trabajo luchó denodadamente en defensa de la no discriminación de los seres humanos por razón de sexo, a favor de la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, por la instauración de la figura del divorcio y, como base de esas pretensiones, por la aprobación del sufragio universal.

En la citada Comisión, ya consiguió todas, a excepción de la relativa al denominado “voto femenino”, que tuvo que debatirse en el Parlamento de la nación. Campoamor, de viva voz, se dirigió al resto de sus compañeros de escaño diciéndoles: “Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política, para que la política sea cosa de dos, porque sólo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar. Las demás las hacemos todos en común y no podéis venir aquí vosotros a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras”. El debate fue extraordinario y, finalmente, Clara Campoamor vio premiados sus esfuerzos gracias a los apoyos de una derecha minoritaria, de la mayoría del Partido Socialista Obrero Español y de, curiosamente, un escaso número de republicanos. De hecho, aquella segunda –y última- diputada, que era su colega de profesión y con quien compartía ideas y anhelos, no se sumó a tan democrática aspiración, amparada en su supuesta superioridad intelectual.

Esa mujer, Victoria Kent, jurista malagueña nacida en las postrimerías del siglo XIX, también fue elegida a Cortes al estar incluida en las listas de Izquierda Republicana, parte integrante del llamado Frente Popular. Radical defensora de ese sistema de gobierno, llevó a tal extremo su postura que, durante las sesiones parlamentarias del debate sufragista, se posicionó en contra de otorgar el voto a sus congéneres de manera inmediata. En su opinión,  las mujeres españolas carecían en aquel momento de la suficiente preparación social y política para ejercer tal derecho con responsabilidad. Según ella, la Iglesia les influiría en los confesionarios para apoyar el ideal conservador, perjudicando así en las urnas a los partidos de izquierda y poniendo en peligro el futuro del progresismo. Su encendida polémica con Clara Campoamor le acarreó una impopularidad que le privó de ser reelegida en los comicios de 1933.

Me resulta extremadamente difícil de admitir que dos colegas coetáneas y con similares trayectorias profesionales y políticas mantuvieran un enfrentamiento tan enconado cuando estaba en juego el esencial e innegociable sufragio universal. La lógica más aplastante me obliga a alinearme en el bando de Campoamor, que prefirió apostar por ofrecer a todas y cada una de las mujeres la posibilidad de votar, con independencia de que el sentido de dicho voto no le favoreciera políticamente. Por el contrario, la negativa de Kent  sitúa a su figura como modelo de sectarismo que en nada contribuye al concepto de democracia saneada, constituyendo el enésimo ejemplo maquiavélico de que el fin justifica los medios. Desgraciadamente, a ocho décadas vista, compruebo con tristeza cómo algunos altos cargos femeninos que detentan el poder en nuestro país han heredado ese indefendible radicalismo kentiano. Me abochorna tener que escuchar  determinadas declaraciones y, peor aún, padecer diversas medidas surgidas de mentes tan radicales y extemporáneas. Menos mal que tan incompetentes “miembras” todavía me permiten introducir la papeleta en la urna, aunque a veces tenga que hacerlo con la nariz tapada. Cruzo dedos para que, a estas alturas, no pretendan callarme la boca.




domingo, 13 de marzo de 2011

MUJER AL VOLANTE, PELIGRO CONSTANTE (PERO MENOS)


Artículo publicado en "La Opinión de Tenerife" el 13 de marzo de 2011



Reconozco que en nuestra cotidianeidad sobran tópicos que, presumiblemente, reflejan las diferencias existentes entre hombres y mujeres. Títulos literarios como “Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas” o “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus” ilustran esta realidad, como mínimo, discutible. En mi caso particular, debido a que me gusta conducir y no lo hago del todo mal, llevo toda la vida escuchando el latiguillo permanente de “mujer al volante, peligro constante”. Permítanme, al menos, reclamar el beneficio de la duda, huir de las generalizaciones -en este ámbito como en tantos otros- y no entrar en polémicas estériles. 
Abundando en lo anterior, tengo delante de mis ojos una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de fecha 1 de marzo de 2011 que resuelve el recurso planteado por una asociación belga de consumidores contra una resolución del Tribunal Constitucional de su país. En ella, los jueces han declarado inválida la excepción prevista en una directiva asimismo europea que, en algunos casos, permite que el sexo del asegurado pueda ser considerado un factor de riesgo. En otras palabras, la UE prohíbe tener en cuenta el género de los automovilistas a la hora de contratar las primas, de tal manera que las conductoras pagarán el mismo importe que los varones. Se acabaron las pólizas de coches con precios distintos en función de que el contratante sea masculino o femenino. En consecuencia, a partir de 2013 las compañías de seguros deberán ofrecer coberturas unisex, privando de ventajas a las féminas en atención a su inferior nivel de accidentes. La Corte comunitaria entiende que diseñar productos en función del género es discriminatorio y atenta gravemente contra el principio de igualdad. En palabras de la comisaria europea de Justicia Viviane Reding, la no discriminación debe extenderse a todos los contratos de seguro, calificando la citada resolución judicial de “momento histórico para la igualdad de género”. Los cambios derivados de esta medida deberán ceñirse exclusivamente a una cuestión de buenas prácticas en la industria.
Otra federación española de consumidores ya he expresado su preocupación por la emisión de este fallo, ante la posibilidad de que el sector asegurador se aproveche abusivamente de una medida que, presuntamente, aspira a finiquitar una injusticia. Por consiguiente, reclamará a las autoridades que controlen la evolución de las tarifas con el fin de evitar movimientos indeseados al alza. Por su parte, los representantes del sector bajo sospecha se han apresurado a manifestar que ellos “no discriminan sino que, simplemente, diferencian”, ajustando sus precios a partir de un cálculo de probabilidad de riesgo basado en estadísticas objetivas que indican, sin lugar a dudas, que las mujeres presentan una menor siniestralidad. Explican que, de entrada, ellos desconocen si quienes acaban de obtener su carné conducirán mejor o peor, por lo que se apoyan en una comparativa de siniestros que coloca a los varones en el punto de mira.  Añaden que se conoce al conductor con el tiempo y que es entonces –no antes- cuando se bonifica o se penaliza su conducta al volante de manera individualizada, sea hombre o mujer.
No deja de resultar paradójico, como si de las dos caras de una misma moneda se tratara,  que los defectos que nos achacan a las conductoras - lentitud, escasez de reflejos, prudencia excesiva- sean, a su vez, las virtudes que nos ayudan a ganar la sangrienta batalla de la carretera.